Enseñanza Espiritual
CORRECTA OBEDIENCIA

Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, 6 de enero de 2012
ACLARATORIA
Antes de comenzar a reflexionar sobre la Correcta Obediencia es importante aclarar que el Sendero Espiritual es imaginario en cuanto al plano físico se refiere, ya que este no se puede hallar en ningún lugar en la Tierra, sin embargo tiene un proceso interno bien definido a través del cual se va escalando en el curso evolutivo, hasta llegar a la Ascensión.
CORRECTA OBEDIENCIA EN EL SENDERO ESPIRITUAL
La acción de obedecer en el Sendero Espiritual no conlleva a que el estudiante viva prisionero bajo el mandato y voluntad de quien lo instruye, más bien está encaminada a que aprenda a vivir en armonía y respeto de sí mismo y hacia los demás, desechando la testarudez de la mente que es tardía y obcecada a la Buena Voluntad. El estudiante espiritual debe saber que la mente se auto perpetúa a sí misma, y es llevada de su parecer y que tiene una alta propensión al auto-engaño.
La Correcta Obediencia es la acción de obedecer al Cristo o “Dios Interior”, viviendo en la Práctica de la Presencia de Dios y dando cumplimiento a los Siete Principios Universales; viviendo con Discernimiento, con Ausencia de Deseos, Correcta voluntad y con Amor, ya que estas cualidades cuidaran a quien las ponga en práctica a no caer en la obediencia ciega, aquella que se presta sin examinar los motivos o razones de quien manda.
La testarudez es nociva para el transitar del sendero espiritual, ya que en cierto sentido, con ella creamos un mundo personal y nos encerramos en él, resultando esto en un verdadero obstáculo para el estudiante espiritual que le impedirá avanzar por vivir ensimismado en un dialogo interior donde la realidad externa no tiene entrada. Esto generalmente no es atisbado por el común de los seres humanos.
Por eso el Señor Gautama decía que la mente es como un mono hambriento lleno de reflejos condicionados en una selva, y que carece de actos conscientes.
Así que la testarudez es algo que se debe combatir con obediencia a nuestro “Dios Interior” y no al “yo personal” que es el que entra en la obstinación ciega y rebelde que obstruye el buen razonamiento y por consiguiente el avance en el entrenamiento espiritual. La obediencia en gran parte consiste en saber obedecer las sabias sugerencias de quien nos facilita la Enseñanza Espiritual, ya que en la medida que se obedecen las sugerencias que se nos dan para transitar el “Sendero Espiritual”, también es un modo de examen de conciencia diario que irá aumentando el conocimiento de uno mismo, haciendo que se desenvuelva la Correcta Obediencia que es la observancia de nuestro Dios Interior, la Practica de la Presencia de Dios y el cumplimiento de los Siete Principios Universales. Esta correcta obediencia está compuesta de cordura y elevada inteligencia.
PARA OBEDECER CORRECTAMENTE
Para obedecer es necesario saber que la mente es hiperactiva, inquieta, astuta y contradictoria, que siempre buscara salirse con la suya, apelando a la negación, mecanismo de defensa que consiste en enfrentarse a sus conflictos, pero negando su existencia, así, que la negación por lo tanto, logra mantener en el inconsciente lo reprimido para beneficio del “yo personal” que no tiene intenciones de cambiar.
VERDADERO VALOR
La obediencia en el Sendero Espiritual desarrolla el verdadero valor, ya que nace de este gran esfuerzo de conocerse así mismo, mediante el control emocional y mental, sin temor, condenación o autocritica, es como la correcta concentración en la respiración mientras se medita, que no se altera ni se controla, sino que es natural. Por eso uno de los requisitos para transitar el sendero es necesario desenvolver la Correcta Voluntad.
CUARTO ASPECTO DE DIOS
La Correcta Obediencia es una cualidad del Cuarto Aspecto de Dios Pureza, Belleza, Ascensión, Resurrección, Arte, Invisibilidad y Disciplina, que todo estudiante espiritual debe considerar si quiere llegar al estado del “Concepto Inmaculado” que es el mismo, pero sin ninguna imperfección Aquel que tenía antes de perder la conciencia de su Presencia “YO SOY”. Así que, el verdadero propósito de la obediencia en el Sendero Espiritual es volver al candidato a este Plano de Perfección de la Divinidad.
LOS REQUISITOS DEL SENDERO
Recuerda siempre que si deseas lograr la Correcta Obediencia a tu “Dios Interior” que tu mente no es un procesador de información afectuoso, predecible y fácilmente controlable como tu computador; sino que tu mente tiene intencionalidad, motivos, emoción y expectativas de todo tipo.
Considera que tu mente es egocéntrica, que buscara sobrevivir a cualquier costo, incluso si el precio es mantenerse en la más absurda irracionalidad, por lo tanto es aconsejable la Meditación Vipássana para lograr la correcta observación. En este punto es bueno recordar que el primer requisito para recorrer el Sendero Espiritual es el Discernimiento, ya que sin este no es posible dar un paso si quiera en el Sendero.
Cuando se aspira al Sendero Espiritual es necesario tener en cuenta que la mayoría de los estudiantes espirituales muestran una alta resistencia al cambio, esto se debe a que prefieren lo conocido a los desconocido, pues lo nuevo suele generar incomodidad y estrés, por lo tanto es bueno considerar la paciencia con uno mismo y la obediencia a la enseñanza recibida, ya que cambiar implica pasar de un estado de conciencia a otro, lo cual hace que inevitablemente el sistema psicológico habitual se desorganice para volver a organizarse luego asumiendo otra estructura.
En esto ayuda el desenvolvimiento de otro de los requisitos del Sendero Espiritual, la Ausencia de Deseos.
FIRME DETERMINACIÓN
No olvides que todo cambio es incomodo, pero perseverando y teniendo Firme Determinación de la dedicación incesante y aplicada durante todo el día la Enseñanza Espiritual de forma dinámica podrás obtener resultados y llegar más allá de ti mismo. Esto es ser DINAMICO.
FRUTO EXCELENTE
Recordemos esto en las palabras de Jesús, cuando nos dice: “O hagan el árbol excelente y su fruto excelente, o hagan el árbol podrido y su fruto podrido”, el árbol excelente eres tú, cuando te apegas a tu “Dios Interior” y vives con los buenos frutos de los Siete Aspectos de Dios airosos a los cuatro vientos y viviendo de acuerdo a los “Siete Principios Universales”, práctica que te hará ser como un árbol de tronco leñoso, fuerte y elevado, que se ramifica hasta llegar al Cielo, cuyas raíces son nutridas por la Correcta Obediencia. Esto es vivir en forma recta, leal y de comportamiento noble, equilibrado, generoso e inteligente. Quien así viva sus acciones estarán guiadas por el respeto de sí mismo y el de los demás, viviendo en perfecta unidad con todos, a esto Jesús le llama; “fruto excelente”.
GUÍA DE MURO
Es bueno saber que se considera que todo crecimiento está vinculado a un grado de sufrimiento, y que lo que diferencia un sufrimiento de otro, es el grado de conciencia que se tiene, que permite que uno sea estéril y el otro fértil, esa es la única diferencia, por lo tanto depende de uno seguir sufriendo y dejar el “plano de la lucha” o vivir en conflicto, guerra y pugilato con la vida.
No olvides que el cambio requiere que desechemos durante un tiempo las señales de seguridad de los antiguos “Arquetipos” mentales, emocionales y físicos que nos han acompañado durante años, como la testarudez, el ensimismamiento y la negación para adoptar otros comportamientos con los que no estamos tan familiarizados, como ser positivos, de buena voluntad, claros y afectuosos.
Considera que crecer duele y asusta, pero cuando se vive en conciencia del “Dios Interior”, entonces todo es diferente, porque no se vuelve a tropezar con los mismos obstáculos, porque se aprende a solucionarlos por medio de la inteligencia.
Así, que la obediencia a las consideraciones dentro del Sendero Espiritual, sirven a modo de “guía de muro” que te han de dirigir o encaminar a la salida de la ignorancia y de la testarudez del “yo personal”, sin embargo cuando no se vive en la Conciencia del “Dios Interior”, entonces no se puede ser de “fruto excelente”, ya que se es un ser dividido en múltiples fragmentos, repletos de temores y complejos. No olvides que desenvolver el “Dios Interior”, exige la armonía de la totalidad de lo que se es para lograr el propósito de la Correcta Obediencia y el dominio de sí mismo.
Solo de esta forma, seremos reconocidos como árbol de “excelente fruto”, ya que la acción de obedecer a los requisitos que se requieren para ingresar al Sendero Espiritual, harán de ti un fruto de pulpa dulce, que no necesitará del reconocimiento de su néctar por parte de la vida, ya que los mismos ángeles del cielo te rodearán como aves en celebración por ser generoso árbol y de excelentes frutos, y por tan celestial hallazgo. Por eso Jesús dice: “Porque por su fruto se conoce el árbol”.
Así que si quieres transitar el Sendero Espiritual, debes primero aprender a obedecer a tu “Dios Interior” antes que cualquier otra obediencia a algo externo, porque la desobediencia a esta conciencia interior es uno de los mayores males del mundo, pues trae consigo mucho sufrimiento y desolación, por lo tanto es uno de los obstáculos que el estudiante espiritual debe desembarazarse con prontitud e inteligencia.
Realiza y consciencia que:
“Yo Soy la Ley de la Correcta Obediencia y la Llama Blanca de la Ascensión que va hacia arriba y adelante, me progresa a mí y a toda la humanidad”.