- SEGUNDA PARTE -
LA MEDITACIÓN A TU ALCANCE
“LA RESPIRACIÓN ”

Por: Fernando Castro
Santiago de chile, 27 de Marzo de 2009.
A modo de repaso general veremos las etapas preliminares de la práctica de la meditación de acuerdo a lo que el Señor Gautama Buddha nos enseño, partiendo por escoger un lugar tranquilo o apartado para practicar la meditación conciente en la respiración el “Anapana Sati” que es la meditación en la respiración y que no se debe confundir con el “Satipatthana Sutta” que son “Los Cuatro Fundamentos de la Atención” que más adelante estudiaremos.
Para la práctica de la meditación en la respiración según indico el Señor Gautama existen tres lugares adecuados para esta práctica y estos pueden ser; en el bosque si se tiene la oportunidad, bajo un árbol, o un lugar vacío. Este puede ser una tranquila cabaña en caso de que se tenga la oportunidad, o un lugar de habitación libre de la presencia de otras personas. Se puede considerar una sala de clase o salón como un lugar vacío aunque pueda estar con gran cantidad de personas reunidas, siempre y cuando estén reunidas con la misma finalidad y si cada uno permanece quieto y en silencio. Si la meditación se realiza en la casa del estudiante deberá escoger siempre el mismo sitio para ir generando un “momentunm” que lo ayude cada vez que realice su “sentada de meditación”.
El Señor Gautama recomienda un lugar vacío o tranquilo porque, para practicar el Anapana-Sati, el silencio es un factor esencial. Un estudiante espiritual que da sus primeros pasos en la “Meditación Vipássana Metafísica” encontrará más fácil abstraerse y concentrarse en la respiración sólo si hay silencio. Si no es posible encontrar un lugar donde tenga silencio completo, se recomienda un sitio en donde se pueda disfrutar de tranquilidad y privacidad.
LA POSTURA
El Señor Gautama puso énfasis en la postura de sentado, ya que existen cuatro posturas que pueden adoptarse para la meditación:
- De pie.
- Sentado.
- Acostado.
- Caminando.
De estas la postura más adecuada para la práctica de la meditación en la respiración al principio, es la postura sentada o “Padmasana”, que es la postura del “Loto”, ya que esta postura es, con toda seguridad, la más importante de todas las otras posturas del Yoga. Con esta postura se logra por afinidad el mismo sosiego que se observa en la flor de loto que flota en los pantanos o estanques. Flor que necesita soledad para medrar, aire libre para florecer e iluminación para manifestarse.
BENEFICIOS DE LA POSTURA
- Es el Asana clásico de la meditación que genera armonía y equilibrio.
- Ayuda a eliminar el reumatismo.
- Fortalece los músculos de las piernas y en especial, de los muslos.
- circulación sanguínea.
- Cura fiebres y enfermedades de la piel.
- Ayuda a vencer el cansancio y el agotamiento mental.
- El entrecruzamiento de las piernas junto con la posición de manos en Dhyâni Mudra, cierra los circuitos energéticos del cuerpo ayudando a concentrar toda la energía dentro de uno mismo.
En la práctica de la meditación, es importante sostener el cuerpo derecho. La columna vertebral debe permanecer siempre recta, pero se debe evitar la tensión en la zona lumbar. Esta sugerencia del Señor Gautama de que mantengamos la columna recta debe ser comprendida y seguida firmemente.
La postura de las manos debe estar en Dhyani Mudra –gesto de la meditación y contemplación- y suavemente sobre el regazo, los dedos de ambas manos; meñiques, anulares y medios deben estar entrelazados. Los dedos índices y pulgares formaran un ocho en posición vertical esto es para cerrar los circuitos energéticos de tu cuerpo facilitando la meditación.
Los ojos pueden estar cerrados suavemente o entreabiertos. La cabeza debe sostenerse derecha, inclinada ligeramente en ángulo hacia abajo, la nariz perpendicular al ombligo.
DONDE FIJAR LA ATENCIÓN AL MEDITAR
Lo siguiente es donde fijar la atención al meditar. Para realizar la meditación en forma correcta uno debe fijar la atención en el lugar donde entra y sale el aire, tocando las fosas nasales. Esto se ha de sentir como un punto debajo de las fosas nasales o sobre el labio superior, en donde se sienta el contacto del aire al entrar y salir por la nariz, en este punto, se deberá fijar la atención.
El Señor Gautama explica la manera en la que deberá practicarse el Anapana-Satti. Y esto es de la siguiente manera; uno inhala concientemente y uno exhala concientemente.
CORRECTA OBSERVACIÓN EN LA RESPIRACIÓN
Consiste en contar las respiraciones del 1 al 10 y cada vez que perdamos la correcta Observación en la Respiración, volvemos a la práctica comenzando desde el 1.
Esta cuenta la llevaremos hasta cumplir 10 respiraciones no forzadas manteniendo en todo momento la Correcta observación sin ejecutar la práctica como un ejercicio de respiración, porque no lo es. Solamente tener recta observación en la respiración.
Respirando, Exhalando; Respirando, Exhalando; Respirando, Exhalando.
Desde que nacemos hasta la muerte, esta función de inhalación y exhalación se realiza sin detenerse, sin pausa, pero el asunto es que no somos conciente de esto, no nos damos cuenta de este acto de respirar. El tomar conciencia del acto de respirar proporciona beneficios por medio de la calma y la introspección o la observación interior de los propios actos o estados d ánimo o de conciencia. Por lo tanto el Señor Gautama nos señalo el beneficio de estar atento a la respiración.
El estudiante de la Meditación Vipássana que observa concientemente la respiración de esta manera, no debe tratar de controlar la respiración o retenerla. Ya que no es un ejercicio de respiración y no es recomendable hacerlo, pues esto lo fatigaría y su concentración mental se vería afectada e interrumpida. Entonces no se ha de olvidar que la clave durante la meditación es fijar la atención de forma natral en el punto en donde se sienta que el aire entra y sale. En todo momento el estudiante debe mantener su atención en la sensación de contacto con el aire en las fosas nasales, manteniendo la atención lo más firmemente y continua que se pueda.
LA SONRISA DE BUDDHA
Se recomienda al estudiante de Meditación Vipássana Metafísica durante su meditación mantener la actitud conciente de “La Sonrisa de Buddha”, la que consiste en mantener el rostro con una leve sonrisa, partiendo desde la posición de los labios que deben estar relajados y con las comisuras labiales hacia arriba y en una actitud positiva interna. Es mantenerse en la alegría del Ser, asunto que en Metafísica se enseña como “La Practica de la Presencia de Dios”, y que va acompañada con el desarrollo de la Conciencia Positiva. Solo que aquí es necesario ponerla en práctica de forma inmediata a fin de que el estudiante posea la experiencia de éste estado de conciencia.
No olvidemos que la alegría es la expresión de un equilibrio físico, emocional y mental y de una inteligencia despejada. Un atributo de serenidad.
Así como la Correcta Observación en la respiración durante la Meditación Vipássana, ayuda a mantenerse despierto, la sonrisa en ésta provoca respuestas fisiológicas beneficiosas en nuestro cuerpo, como la liberación de hormonas “endorfinas” -que es un analgésico natural de nuestro organismo-, así como permite la reducción del cortisol, que deprime nuestro sistema inmunológico y que se libera, sobre todo como resultado del estrés al que nos vemos sometidos.
“La Sonrisa de Buddha”, consiste en lo siguiente; como ya sabemos que es una actitud interna esta debe ayudarse de la expresión del rostro, el que debe tener una sonrisa completa: de labios, ojos, orejas, corazón y mente, acompañada de una sensación de bienestar, sonriente, empática, relajada; de un “Cristo Desenvuelto”, de buena vibración.
Esta actitud interna o “La Sonrisa de Buddha” debe estar acompañada de una actitud despreocupada, que represente la expresión de una fuerza tranquila y segura de si misma, de una inteligencia amplia y serena. Reforzada por la seguridad de que “HOY TODO ESTA CUBIERTO”.
No olvides que todo consiste en mantenerse de buen humor de forma consciente, ya que por regla general no se hace nada para estar de un humor o de otro. Nuestro humor está condicionado por los Samkharas acumulados de una suma de instintos y emociones, quienes dan a nuestras reacciones carácter agradable o desagradable. Así que si no ponemos toda nuestra voluntad consciente en esta práctica, no lograremos adentrarnos en nosotros mismos con naturalidad y confianza.
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