EL “PADRE NUESTRO”
Y LAS SIETE PETICIONES

Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, 10 de marzo de 2010
En las ayudas espirituales que los Maestros Ascendidos han facilitado para el progreso humano, podemos considerar la oración cristiana “El Padre Nuestro” dada ha conocer por el Amado Maestro Jesús, como una formula simbólica metafísica para el perfeccionamiento y la purificación de los vehículos inferiores del ser humano, conocido por la enseñanza Espiritual como El Cuaternario Inferior y por la Psicología como el “yo personal” o la Personalidad.
Veremos como el “Padre Nuestro” tiene una profundidad mayor de la que comúnmente se le otorga y es una poderosísima oración que presta sus servicios a todos los niveles de conciencia, asunto de mucha importancia a la hora de solicitar el ingreso al Sendero de Servicio Espiritual.
La idea de prestar el cuidado necesario al cuerpo físico está expresada en las palabras: “El Pan nuestro de cada día dádnoslo hoy”. El pan es el perdón de Diospara cada error cometido tanto físicamente, mental y emocionalmente, es el alimento cicatrizante y transmutador que el “yo personal” requiere para progresar.
La estrofa del “Padre Nuestro” que se refieren a las necesidades del cuerpo etérico o vital la encontramos en: “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”.
Esto es debido a que el cuerpo etérico es el asiento de la memoria. En él están todos los record y memoria subconscientes de todos los acontecimientos pasados, ataduras y rechazos, buenos o malos, incluyendo todas las trasgresiones a la ley del amor e injurias hechas a otros, así como los beneficios hechos o recibidos.
No olvidemos que de esos recuerdos de la vida se forman los cuadros que después de desencarnar generan sufrimientos post-mortem al ser observados si estos no han sido transmutados.
Al decir: “perdónanos nuestras deudas” lo que estamos invocando es el Fuego Transmutador de la Llama Violeta, para que consuma, transmute y disuelva, todo record y memoria del quebrantamiento de los Siete Principios Universales. En esta petición claramente queda señalado que para obtener el perdón primero hay que darlo.
Si continúa y concientemente realizáramos esta oración obtendríamos el perdón de todas la injurias que hayamos hecho a otros, así como también si paralelamente al “Padre Nuestro” nos dedicáramos a restituir el daño realizado a los demás, entonces purificaríamos nuestro subconsciente y los cuerpos inferiores. Porque mediante el proceso del verdadero arrepentimiento y el olvido, es que se activa la Llama Violeta Transmutadora.
Esto nos libra del sufrimiento post mortem, porque elimina todos los sentimientos negativos, además que prepara el camino para obtener la conciencia de unidad.
El cuerpo emocional imprime, en forma de memoria, sobre el cuerpo vital, la idea de venganza. Por eso es bueno tener CORRECTO ACTUAR y una conciencia ecuánime en medio de las circunstancias negativas de la vida y quien logre esto obtendrá la victoria sobre sus cuerpos inferiores. El “Padre Nuestro” comprende esto también.
Perder el dominio de si es una de las causas de nuestro sufrimiento y esto es ocasionado por el cuerpo emocional. La mayoría de los seres humanos deja la vida física con el mismo temperamento con que vinieron a la encarnación; pero el Estudiante Espiritual debe empeñarse en conquistar sistemáticamente todos los arrebatos del cuerpo emocional y asumir el control de si mismo.
Este control se logra mediante la FIRME DETERMINACION en los elevados ideales del propósito de la Jerarquía Espirituales, ya que esto vitaliza el cuerpo etérico, y se sabe que esto es más eficaz que las oraciones por cuanto insta al Estudiante Espiritual a moverse en pos de los demás.
Como por ejemplo: la vital energía de la madre Teresa de Calcuta en India y el mundo, Santa Teresa de Ávila en su reforma, San Alberto Hurtado en su servicio a los “Patroncitos” por las calles del Gran Santiago, etc.
El estudiante espiritual debería emplear la oración científica con preferencia a la concentración, porque la primera se realiza solo con la mente, que es más distante, mientras que la oración científica está dictada por el pensamiento y el sentimiento conciente.
Cuando es decretada por una devoción iluminada, pura e impersonal hacia elevados ideales, la oración científica es muy superior a la sequedad de la concentración. Nunca podrá ser insensible, porque lleva sobre las alas del Amor Divino las emanaciones del Estudiante Espiritual hacia Dios “YO SOY”.
La oración para el cuerpo emocional en el “Padre Nuestro” es: “No nos dejes caer en la tentación” ya que el deseo es el gran seductor de la humanidad. También es el gran incentivador para el CORRECTO ACTUAR; mientras cumpla los propósitos de la Conciencia Cristica es buena; pero cuando el deseo es para algo degradante que aleje del desenvolvimiento del CRISTO, debemos ciertamente, decretar para no caer en la instigación o el estímulo que induzca al deseo inútil de algo.
El amor personal, la fortuna, el poder y la fama, son los grandes motivos de toda acción humana. El deseo de alguna o varias de estas cosas es el motivo por lo que muchos seres humanos se mueven o dejan de hacer algo. De los deseo que hablamos son de aquellos que obstaculizan el desenvolvimiento de la Llama Rosa del Amor Divino de nuestro Cristo.
Los Maestros Ascendidos han obrado sabiamente con la humanidad dándole incentivos para el CORRECTO ACTUAR, y así puedan obtener experiencias y aprender de ellas. Esto es necesario y el Estudiante Espiritual puede usarlos seguramente como motivos para la acción, pero debe procurar tener CORRECTO ACTUAR por si mismo. Debe saber sobrepasar con nobles aspiraciones ese amor egoísta que busca la posesión de estatus, fama, bienes materiales y solo moverse en el ámbito familiar.
El Amor por el que debe aspirar es únicamente por el alma que abarca a todos los seres la “Ley del Amor”, en donde se desenvuelva la conciencia de: TODO ES UNO.
El bien por el que debe afanarse el Estudiante Espiritual, es únicamente por la abundancia de oportunidades para servir.
El poder que debe desear es únicamente aquel que actúa solo para mejorar a la humanidad.
La fama que debe anhelar, es la que aumente su capacidad para transmitir la Enseñanza Espiritual, para que todos los que sufren puedan liberarse mediante la puesta en marcha de la Rueda de la Enseñanza.
La oración del cuerpo mental es: “Líbranos del mal”. Debido a que la mente es el eslabón que une a la naturaleza inferior con la superior.
El Estudiante Espiritual que aspira a ingresar al Sendero de Servicio Espiritual realiza la unión entre su naturaleza superior e inferior por medio de la Meditación Vipássana que va formando poco a poco el Antaskárana el puente de unión entre los cuatro vehículos inferiores y la Divina Presencia “Yo Soy”.
El “Padre Nuestro”, dado hace dos mil años atrás para su uso general en la humanidad, pone la reverencia con sumo respeto a la Presencia de Dios “YO SOY” (el Padre), en primer lugar, a fin de alcanzar el estado de conciencia espiritual necesaria para elevar una petición que represente las necesidades del Cuaternario Inferior.
Cada aspecto de la trinidad humana, el espíritu, el alma y la personalidad, comenzando por el “Yo personal”, se pone en la Practica de la Presencia de Dios. Cuando los tres aspectos Voluntad, Sabiduría y Amor se colocan en armonía ante la Presencia de Dios “YO SOY”, cada uno expresa la oración apropiada para las necesidades de su contraparte inferior y los tres se unen para decir la oración del cuerpo mental.
El “yo personal” adora a su contraparte, el “YO SOY” diciendo: “Santificado sea Tu Nombre”.
El cuaternario Inferior se postra ante su contraparte, el CRISTO, diciendo: “Vénganos tu reino”.
El Santo Cristo Propio se arrodilla ante su contraparte, el “YO SOY” y dice: “Hágase Tu Voluntad...”
Entonces el Santo Cristo Propio, pide al más elevado aspecto de la Divinidad, el “YO SOY”, para su contraparte, el “yo personal”: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”.
El “yo personal”, ruega al Cristo, por su cuerpo vital o el subconsciente, diciendo: “Perdona nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores”. -Recuérdese que el cuerpo vital o etérico es el asiento de la memoria-.
El “yo personal o Cuaternario Inferior, ofrece entonces su petición al CRISTO para el cuerpo emocional, diciendo: “No nos dejes caer en la tentación”.
Por último el “yo personal” y el Cristo se juntan para la más importante de las oraciones, el ruego por el cuerpo mental, diciendo: “Líbranos del mal”.
La introducción, “Padre nuestro que estas en los cielos”, es sencillamente como el remitente de una carta, que señala a quien va dirigida. La añadidura “Porque tuyo es el Reino, y el Poder y la Gloria por siempre. Amen”, no fue dado por el Amado Maestro Jesús; pero es muy apropiado como parte de la oración del “Padre Nuestro”, pues encierra la dirección directa hacia la Presencia de Dios “YO SOY”.
LAS SIETE PETICIONES
El Padre Nuestro contiene siete peticiones a Dios “YO SOY”. Las tres primeras son las más metafísicas, ya que nos atraen hacia Él, para su gloria, pues lo propio es pensar en aquel que amamos.
Estas tres súplicas corresponden a los tres cuerpos superiores y sugieren lo que en particular, debemos de realizar: la santificación de su nombre “YO SOY”, la venida de su Reino y la realización de su Voluntad.
Las cuatro últimas peticiones presentan a Dios “YO SOY” de Amor Compasivo las debilidades de los cuatro cuerpos inferiores y nuestras esperanzas en Él: le piden que nos nutra de su presencia, que nos perdone, que nos defienda y proteja ante la tentación de nuestros cuerpos inferiores y nos libere de todo aquello que sea menor que su Luz.
Al término del “Padre Nuestro”, decimos: Amén, que es corroborar todo lo decretado afirmándolo por medio del Amén, que significa “Así sea”, lo que contiene el Padre Nuestro que Jesús nos enseñó.
 |
| ESCUELA METAFÍSICA DE CHILE |