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- PROVERBIOS -

HOLLAR EL SENDERO
DE LA ENSEÑANZA ESPIRITUAL


pr
Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, domingo 5 de julio 2009

Desde el Eterno Padre, la Causa eterna, que está presente a la vez en todas partes, y que es atributo solo de Él, surge la Adorable, Sagrada Enseñanza Espiritual. Y todo aquel que desee obtener la perfección de la sabiduría deberá hollar el Sendero de Servicio Espiritual, procurando dejar señal de su pisada a modo de claro ejemplo; de cómo se ama a la Gran Sabiduría que alivia todo sufrimiento cuando se vive en apego a la verdad.

En la Enseñanza Espiritual, está la Sagrada Compasión Divina para escapar del dolor o la aflicción mayúscula de los continuos renacimientos y de la irreal felicidad de la materia. Y solo por medio del logro del recto esfuerzo y del conocimiento que otorga la Gran Sabiduría, se puede disipar los frutos de la ilusión y la ignorancia.

Surge desde la no existencia, desde donde yacía adormecida “La Gran Rueda de la Enseñanza”, para aliviar a los hijos de la “Causa sin Causa” y quien tenga el corazón dispuesto a recorrer esta senda en la santa humildad y en el retiro silencioso de su conciencia, podrá despojarse de la ilusión del tiempo y de los diferentes estados de conciencia.

Siempre “La Voz de la Sabiduría Perfecta”, habla a los hijos de la Gran Causa Eterna instándolos a seguir el movimiento de la Rueda de la Enseñanza, diciéndoles: “Oye, hijo mío, y acepta mis dichos”. Todo aquel que ha tomado el hábito de ligarse a la Enseñanza Espiritual, Siempre debe escuchar favorablemente, con agrado y recibir voluntariamente lo que se le ofrece para salir de la ignorancia de la existencia, por medio de las palabras con que se expresa la sabiduría cabalmente.

Y esto es lo que asegura y dice la sabiduría al respecto de quien la tome como lo más grande y preciado de la vida: “Entonces para ti los años de vida llegarán a ser muchos”. Siendo así la inclinación a la Enseñaza, se alcanzara el fin de la meta que llevará a cualquiera a la otra orilla de la salvación.

De esta forma la buena voluntad de la Rueda de la Enseñanza, nos dirá: “Yo ciertamente te instruiré aun en el camino de la sabiduría; ciertamente are que pises en los senderos trillados de la rectitud”. Personalmente y con certeza, la sabiduría enseñara y comunicará sistemáticamente los conocimientos de acuerdo a la necesidad y grado de comprensión que se necesite facilitar, para adelantar en cada tiempo a quienes la abrasen con fidelidad y entrega. Esta instrucción será “hasta” en los propios caminos de la conducta prudente en la vida y en el conocimiento una siempre segura guía. Y con conocimiento seguro y claro, la misma sabiduría hará que cualquiera que la siga ponga el pie seguro, sobre lo que es común en la vida, con recta razón o conocimiento practico de lo que debemos hacer y decir, transformándonos en seres proactivos y fuera del plano de la lucha del diario vivir.

Porque quien atienda la voz de la sabiduría y así se conduzca, obtendrá lo que ella misma dice: “Cuando andes, no será estrecho tu paso; y si corres, no tropezarás”. En el tiempo en que tomes parte, o te ocupes de tu vida, esta no será miserable. Y si te encuentras expuesto a ciertas contingencias determinadas o indeterminadas a arrostrarlas, no te detendrán o te veras impedido por encontrarte con un estorbo o dificultad repentina la que no te permita avanzar, porque la sabiduría que has obtenido de la Enseñanza Espiritual, te socorrerá siempre.

Es por esto que nunca hubo un tiempo en que la sabiduría no aconsejara, diciendo: “Ásete de la disciplina; no la sueltes”. Que te agarres de la Enseñanza Espiritual y no te sueltes de ella, hasta que de seguro estés a salvo en el más alto estado de conciencia de la “Suprema Iluminación”, en el cual se experimenta la unidad total con el Gran Vacío.

La misma sabiduría insta a que permanezcamos sostenidos en ella, diciendo: “Salvaguárdala, pues ella misma es tu vida”. Que la defiendas, por la sencilla razón de que es tu misma vida, es esa misteriosa cualidad de la causa de la existencia en todo y la Sabiduría Perfecta que la sostiene.

Si se quiere hollar el sendero de la Enseñanza Espiritual, es bueno atender el sabio consejo de la sabiduría cuando dice: “No entres en la senda de los inicuos, y no andes directamente adelante al camino de los malos”. Que no des principio a la acción de transitar por el camino más ancho que la vereda por donde se encaminan los hombres de bien, sendero abierto y estrecho principalmente para aquellos que desean conquistarse a si mismos, en vez de los que espaciosamente se movilizan por la senda contraria a la equidad. Así como sabiamente se ha de evitar tomar parte de un modo directo con aquellos que carecen de la bondad que deben tener según su “Concepto Inmaculado” y su “Plan Divino de Perfección”, tampoco debes permitir que entren y roben tu tranquilidad, porque se oponen al discernimiento y a la ley, infundiendo sospechas y son contrarios a la luz.

No olvides que uno de los requisitos para transitar el Sendero de Servicio Espiritual, es el discernimiento, que te permite distinguir algo de otra cosa, señalando correctamente la diferencia que hay entre ellas. Asunto de gran importancia cuando del desenvolvimiento de la Conciencia Cristica se trata.

Porque todo lo contrario al bien, hay que evitarlo, que es lo que señala la sabiduría: “Esquívalo, no pases delante por él; desvíate de él, y pasa adelante”. Que a todo lo contrario al bien hay que evitarlo o rehusarse mediante la conciencia positiva, para que este no tenga donde asirse, así como no es sabio cruzarse delante de lo negativo pasando de un estado de animo a otro, sin la seguridad de estar firmemente establecido en la Conciencia Cristica. Es mejor apartarse de su camino e ir más allá de su alcance, al plano donde vive tu Real Ser.

Sostenerse en la Conciencia Cristica, es mantenerse en recta atención y en completo estado de armonía, para estar siempre protegido, pues la sabiduría previene al que desea hollar el sendero de la Enseñanza Espiritual, diciendo: “Porque ellos no duermen a menos que hagan maldad, y su sueño les ha sido arrebatado a no ser que hagan tropezar a alguien”. Porque los que viven en la envidia y el odio, permanecen falto de la tranquilidad que da la Practica de la Presencia de Dios, y el mal no los deja dormir, urdiendo miles de artimañas. En tanto se baja la guardia arremeten, porque de esta forma pueden llevar a cabo sus acciones malas e injustas, en respuesta a su frustración, por permanecer fuera de si mismos, porque han perdido el sosiego y la esperanza, sin probabilidades de realizase, a causa de vivir contrarios al bien. Entonces buscan erradamente volver en si, deteniendo e impidiendo que los demás avancen en “La Luz de Dios Que Nunca Falla”, poniendo estorbos, como: calumnias, mentiras e hipocresía para desesperanzarlos y abandonen el refugio de la Enseñanza Espiritual.

Cuando se está en el sendero que nos propone la Enseñanza Espiritual, el alimento del cuerpo es su sabiduría, porque vitaliza la mente y apacigua las emociones, en tanto que los pies caminan sin tropiezos y dobleces, siempre adelante y arriba.

Y en esto la sabiduría nos señala el alimento de aquellos que no la han abrazado, diciéndonos: “Porque se han alimentado del pan de la inequidad, y el vino de actos de violencia es lo que beben”.

Los que son contrarios al bien no duermen y permanecen urdiendo artimañas a causa de que su sostén no es aquel que se toma para que subsista la buena razón y el sentido común, que es la sabiduría, sino que han comido de la injusticia y de las enseñanzas falsas. Y que en el ejercicio de sus posibilidades de hacer el bien, ellos no lo realizan por tener el juicio trastornado, entonces actúan fuera de la razón y de la justicia.

Po eso, el que desee hollar el sendero de la Enseñanza Espiritual, debe en todo momento permanecer alerta en todo lo que haga, diga y se comprometa, porque de no hacerlo solo se dará cuenta de su falta de atención cuando los principios se cumplan. Así que la torre en lo alto para registrar el horizonte de tus propias posibilidades y dar aviso a tu conciencia de lo que descubre, debe ser tu atención. Por eso la sabiduría dice: “Pero la senda de los justos es como la luz brillante que va haciéndose más y más clara hasta que el día queda firmemente establecido”.

El camino de los que viven según los Siete Principios Universales y obran según su justicia y razón, obtienen el esclarecimiento de la inteligencia que cada vez, es más admirablemente aguda, hasta que queda plenamente fijada y con firmeza, la luz de la Conciencia Cristica.

Sin embargo cuando no se confía en la propia observación y en la recta atención, no se puede desenvolver el discernimiento, más aun cuando no hay clara percepción de uno mismo, que es igual a andar en la oscuridad. Y en esto la sabiduría claramente nos señala: “el camino de los inicuos es como las tinieblas; no han sabido en que siguen tropezando”. El atajo de los que son contrarios a la equidad, es la falta de luz en lo moral y la suma ignorancia, pues por carecer de la claridad de la Conciencia Cristica, dan con los pies en el mismo obstáculo al ir andando en la vida, y esto se repite una y otra vez, sin que se den cuenta de que es lo mismo con lo que se han caído siempre, por la falta de luz que da la recta comprensión de las cosas.

Así que, ten fe en la Enseñanza Espiritual y en sus sabios consejos, que aun cuando te sientas solo, bajo su protección te mantendrá. Se sabio al perseguir el real objetivo de conocerte a ti mismo, aunque las palabras que la Enseñanza Espiritual emplee para instruirte, sean las mismas de antaño, no te preocupes por ello, ya que su poder no viene por que se las vista de la hermosura idiomática del lugar y del tiempo en que ésta se este facilitando, sino porque provienen del Eterno No-Ser, el Único Ser, que es lo que verdaderamente te debe importar.

Así mismo no debes dejar que nadie se interponga en esta relación con la “Perfecta Sabiduría”, que es el complemento del Único Ser, pues no existe tal intermediario, aquella supuesta puerta humana que te ha de dar el paso o impedírtelo. Pues equivaldría a que un grano de arena se oponga al viento impidiendo que este toque a los demás granos que conforman el desierto en su totalidad, ya que no es más el desierto que un grano de arena y un hombre más que otro.

Por eso, dice la sabiduría: “Hijo mío, de veras presta atención a mis palabras”. Ha aquellos respecto de su madre, la sabiduría, con verdad observen lo que en su sagrado empeño hace de su fe y probidad en testimonio de lo que afirma en la Enseñanza Espiritual, para que sus hijos los hombres, alcance la “Suprema Iluminación”.

Si se quiere avanzar en el Sendero de Servicio Espiritual es muy provechoso para el seguidor de la Enseñanza Espiritual, que la obtenga de su corazón, lugar sagrado donde habita la Causa Eterna que es inherente a cada ser y que va unido de un modo inseparable a su esencia, que de forma silenciosa avala su despertar y que la prudencia dice atender para no caer en el absurdo de seguir a alguien creyendo que posee la verdad, porque de esa forma también es como niega esa esencia, la Causa Eterna en él. Así que en toda la Tierra resuenan las palabras de la sabiduría que nadie sabe desde cunando surgieron, de cuyo comienzo no hay memoria, pero que señalan lo siguiente: “A mis dichos inclina tu oído”. Que ha todo lo mencionado por esta Enseñanza Espiritual a través de las edades en su incesante girar disipadora de la ignorancia se debe encorvar el cuerpo en señal de rendimiento y oír con atención.

En esto se debe ser muy firme ya que muchas veces se desatienden estas palabras por inseguridad, provocando dependencia a la ayuda externa y al mandato de la autoridad psicológica, la que es nociva para la salud mental y el correcto discernimiento, provocando el extravío del Sendero de Servicio Espiritual, el que puede durar un periodo de tiempo indefinido de larga duración y de fatal pérdida para la razón. Por eso la sabiduría dice: “No se escapen de tus ojos”. Es un aviso dado vividamente para no dejar que la Enseñanza Espiritual se aleje del alcance del discernimiento, los verdaderos ojos de un ser humano en busca de la sabiduría.

Seguir el consejo espiritual externo provoca dependencia, porque su base es la inseguridad, la que a su vez genera rechazo por la realidad justificando la autoridad psicológica para poder vivir, asunto que es muy bien valorado por los supuestos mensajeros de lo divino, que ven en ello un campo de cultivo para sus pretensiones de “fama espiritual” y con ello gobernar la voluntad de los que lo siguen mediante el “terrorismo espiritual”, que es la constante amenaza de que si no se esta con “ellos”, se esta perdido.

No olvidemos lo que en el Templo de Delfos, se hallaba inscrito en su entrada “conócete a ti mismo”, pues es la entrada al conocimiento y esta entrada no está supeditada a ninguna ayuda externa para lograr la “Suprema Iluminación”, ya que no se debe colocar ninguna imagen ante la Mágica Presencia de Dios “Yo Soy” en uno, y quien es sabio se dirige directo ha este encuentro, pues nadie esta perdido si no sigue la ayuda externa, más bien se pierde con ella y engrandece el poder del que se cree intermediario de Dios y de sus Santos Maestros. Así que la sabiduría cuando dice: “Guárdalos en medio de tu corazón”. Es recelarse y precaverse de este riesgo, poniéndose en el lugar más seguro que existe, bajo La Presencia de Dios Yo Soy, que mora en tu corazón.

Cuando te diriges hacia afuera, lejos de ti por ayuda espiritual externa, te alejas tanto de tu realidad interior que ésta distancia queda al descubierto al quedar abandonado de tu “muletilla psicológica”, ya que el miedo que sientes al encontrarte desamparado, es el indicador de cuan fuera de tu realidad interior te encuentras y es esto lo que te paraliza, no el abandono de tu “acomodador espiritual”. Es bueno que sepas que en medio de todo esto está tu Cristo llamándote y que es lo que la Enseñanza Espiritual, siempre te ha señalado como lo que más te conviene desenvolver y no una ciega entrega a otro ser humano con supuesta “conexión” divina. Es mejor que atiendas los dichos de la sabiduría que dice: “Porque son vida a los que los hallan y salud a toda su carne”. Por causa de las palabras de sabiduría que son el dulce sonido que afecta agradablemente el oído de quienes las escuchan, estas palabras con delicada especialidad los avivan, porque provienen del VACIO y otorgan toda la fuerza o actividad interna sustancial, mediante la que obra el ser que la posee.

Por eso, se digno en tu encuentro con Dios, mediante la Enseñanza Espiritual, sin olvidar que al único que has de llamar maestro en esta Tierra, es a tu Cristo. Y no olvides: “Más que todo lo demás que ha de guardarse, salvaguarda tu corazón, porque procedentes de él son las fuentes de la vida”. Que le des preferencia, miramiento y defensa a tu Cristo por sobre todas las cosas de este mundo, pues es la causa y manantial de sabiduría que brota de la causa eterna, omnipresente de todo; la incomprensible esencia divina, cuyas “Invisibles Vestiduras”, son la Raíz oculta desde donde procede toda la vida.

Y en cuanto a tus ojos, estos deben mirar directamente adelante y arriba, nunca atrás, porque todo aquel que ha de hollar el Sendero de la Enseñanza Espiritual, ha de tener solo una dirección, la que lo conduzca a la Sabiduría Perfecta.

 

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