- SALMO 90 -
ORACIÓN DE MOISES
Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, 4 de mayo 2009
Quien en Dios desee vivir, orando siempre ha de ir por esta senda de La Practica de la Presencia de Dios, buscando su poderoso refugio para convertirlo en su morada y rendirle por siempre todo el Sagrado Servicio, diciendo:
“OH Jehová, tu mismo has resultado ser una verdadera morada para nosotros durante generación tras generación”. Porque Dios “YO SOY” el único y verdadero en todas partes y en cada uno, a sido el efecto y consecuencia de la vida por donde se la mire. Él, es nuestro real y efectivo lugar donde debemos permanecer y habitar por sucesión de descendientes en línea recta, tras línea recta por siempre. Así seremos hombres del Dios verdadero.
“Antes que nacieran las montañas mismas, o tú procedieras a producir como con dolores de parto la tierra y el terreno productivo, aun de tiempo indefinido a tiempo indefinido tú eres Dios”. Cuando el tiempo no existía, pues yacía dormido y solo el vacío llenaba el Todo en expansión sin límites y cada uno de nosotros no había despertado para iniciar la Rueda de la Vida y no existían siquiera los Siete Principios Universales, ni silencio ni sonido y nadie para escucharlo, solo era el Eterno Padre, envuelto en sus siempre “Invisibles Vestiduras” que no tenían término conocido, porque nadie había para saberlo, desde entonces que tú eres el Único Dios de todos.
“Tú haces que el hombre mortal vuelva a la materia triturada, y dices: Vuélvanse, hijos de los hombres”. Cuando se vive en conciencia de la Presencia de Dios Yo Soy en cada uno de nosotros, se sabe que Él, es el único poder capaz de hacer que el “yo personal” que está sujeto a la muerte, vuelva a la realidad primaria de la que están hechas todas las cosas. Y mientras que lo que nosotros somos verdaderamente, vuelve a Dios mediante el desenvolvimiento de la Conciencia Cristica, en una mística muda y así, nos encaminemos mediante la Ascensión a Dios “YO SOY” el Verdadero.
“Porque mil años son a tus ojos solo como el día de ayer cuando a pasado, y como una vigilia durante la noche”. Porque el tiempo es una ilusión producida por los diferentes estados de conciencia que tenemos en nuestro viaje a través de un esquema de evolución que nos parece eterno y el Presente es solamente una línea de calculo de nuestra mente que separa la parte de la duración eterna que en nuestros estados de conciencia progresivos llamamos Futuro, de la otra parte que llamamos el Pasado.
Mientras que en todo esto, lo único real es el cambio que experimentamos y la Real Presencia de Dios “YO SOY” El Absoluto, que siempre está en vela.
“Los has llevado arrollando; ellos llegan a ser un simple sueño; a la mañana son justamente como la hierba verde que cambia. Por la mañana produce flores y tiene que cambiar; al atardecer se marchita y ciertamente se seca”. Que los años llegan a estar así como envueltos en la mente de Dios, en donde nada va quedando atrás, pues todo va hacia delante y el pasado se va enrollando y solo quedan sus siempre “Invisibles Vestiduras”. Es como una simple fantasía en la mente de Dios, que pasan como sucesos o imágenes que son como una planta pequeña cuyo tallo es tierno y perece después de dar la simiente en el mismo año, y que jamás echara tronco o tallos duros y leñosos, porque mudara al amanecer. Así es lo mortal en cada uno de nosotros.
“Porque nos hemos acabado en tu cólera, y por tu furia hemos sido perturbados”. La cólera de Dios es la Ley de Causa y efecto que nos ha enseñado que nosotros somos la CAUSA de todo lo que nos sucede y es su Amor Compasivo que nos llama a poner fin a nuestras trasgresiones, así como gracias a su Poder y Gloria, nos hemos visto conmovidos a cambiar.
“Has colocado nuestros errores precisamente enfrente de ti; nuestras cosas escondidas delante de tu rostro brillante”. Que a causa de reconocer a Dios Yo Soy en nosotros, todas nuestras acciones desacertadas o equivocadas quedan puestas en su debido lugar, justa y determinadamente en nuestra conciencia, para ver su parte opuesta que está en pugna con la verdad y que son todas aquellas cosas que están sin ser vistas en lo profundo de lo inconciente, para que vean que Dios YO SOY es de buen corazón, único y verdadero.
“Porque todos nuestros días han llegado a su declinación en tu furor; hemos terminado nuestros años lo mismo que un susurro”. Que todos los periodos de la creación cayeron por la consumación del Fuego Sagrado, así como una “Gran Edad” pasa como un ruido suave y remiso de la voz de Dios “YO SOY” el Verdadero.
En si mismo los días de nuestros años son setenta años; y si debido a poderío especial son ochenta años, sin embargo su insistencia está en penoso afán y cosas perjudiciales; porque tiene que pasar rápidamente, y volamos”. Que para lograr la perfección y darle valor, tenemos que forzosamente pasar por un espacio de tiempo de diferente duración para lograr la concreción de la unidad en la materia, es decir avanzar un escalón en la cadena de la evolución para ser visto como una unidad. Y para que esto sea posible debemos igualar el cielo en la tierra, “Como es arriba es Abajo”, con equidad, justicia y equilibrio. Pero si reiteramos nuestra porfía acerca de lo negativo, tendremos un avance trabajoso, que nos causara grandes dificultades y fatiga que terminará por perjudicarnos. Sin embargo si lo hacemos con celeridad y presteza ascenderemos.
¿Quién hay que conozca la fuerza de tu cólera, y tu furor conforme al temor de ti? Que no hay nadie que pueda ir en contra del Principio de Causa y Efecto y de la consumación por medio del Fuego Sagrado, en correspondencia de la misma manera con los Siete Principios Universales.
“Muéstranos precisamente cómo contar nuestros días de tal manera que hagamos entrar un corazón de sabiduría”. Para aprovechar bien nuestros días, es necesario con mucha determinación meditar en todo lo aprendido. Y observar lo que la enseñanza nos dice de los periodos de la creación que la humanidad ha vivenciado para poder obtener y desenvolver la conciencia Cristica, y así orientarnos con sabiduría hacia Dios YO SOY.
“¡De veras vuélvete, oh Jehová! ¿Hasta cuando será?, y siente pesar respecto a tus siervos”. Pidamos con verdad y ánimo misericordioso, al Dios verdadero y único, que incline su rostro hacia nosotros, para que salgamos de la ilusión y podamos ver así, su Omnipresencia en señal de dirigirnos por siempre. Tú, que eres el Gran consolador y el que otorga el favor del arrepentimiento a los que te sirven y guardan tus mandatos.
“Satisfácenos a la mañana con tu bondad amorosa, para que clamemos gozosamente y nos regocijemos durante todos nuestros días”. Prémianos enteramente con tu blandura y apacibilidad de genio como un Padre Amoroso al despertar, como Cristos para que con vigor profiramos nuestra voz, por el sentimiento de complacencia que nos da la posesión de Tu Poderosa Presencia Yo Soy en cada uno de nosotros y lo festejemos indefinidamente.
“Haznos regocijar con correspondencia a los días en que nos has afligido, los años en que hemos visto calamidad”. Danos la alegría de tu Refugio y Fuerza en proporción con nuestra pesadumbre moral que hemos sentido por todos nuestros errores cometidos en aquellos periodos de tiempo en que vivimos el infortunio de no ser conciente de Tu Poderosa Presencia Yo Soy en nosotros.
“Aparezca tu actividad a tus propios siervos, y tu esplendor sobre sus hijos”. Que Los Siete Aspecto de Dios y sus facultades de obrar maravillas se manifiesten en todos aquellos que presten santo servicio a Dios “YO SOY” el verdadero y que guardan sus mandatos, y que su lustre y gloria sea en todo lo que realicen.
“Y resulte estar sobre nosotros la agradabilidad de Jehová nuestro Dios, y de veras establece firmemente sobre nosotros la obra de nuestras manos”. Venga entonces lo agradable, dulce y suave de la Presencia de Dios Yo Soy sobre nosotros, para beneficio y refugio fuerte. Y con verdad ordene que se manifiesten todos nuestros decretos ejecutados por nuestra voluntad, como una joya en premio que sirve como prueba de lealtad amorosa de nuestra alianza divina.
“Si, la obra de nuestras manos, de veras establécela firmemente”. Terminantemente que el poder de nuestros decretos, ejecutados por medio de nuestra voluntad, sean ordenados con firmeza para su cumplimiento, por medio de tu intercesión.
Esta es la oración de aquel que a sido extraído de las aguas de la ilusión de la creación, EL HOMBRE DEL DIOS VERDADERO.
Amén y Amén.
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