SERVICIO A LA VIRGEN DEL CARMEN

Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, 14 de julio de 2010
ENCENDIDO DEL FUEGO SAGRADO)
(Utilizar encendido de uno, tres o siete Fuegos)
VISUALIZACIÓN
(“Salve Regina” de la Ópera “Diálogos de Carmelitas” de Francis Poulene)
Guía: Visualicen la Presencia del Grandioso Ángel Guardián del Monte Carmelo; de inmensas alas, de radiación violeta, mágica, transmutadora, descendiendo ahora en este lugar, trayendo la Lumínica Presencia de la Virgen del Carmen, Virgen piadosísima que nueve siglos antes de existir fue vista con los ojos del alma por el Profeta Elías, quien con su amor, humildad y poderosa magia nos revelo que: “El YO SOY es Dios”.
Grupo: ¡Oh Virgen Santísima Inmaculada, belleza y esplendor del Carmen! Tú, que miras con ojos de particular bondad al que se viste de la Santa Misericordia, míranos benignamente y cúbrenos con el manto de vuestra maternal protección.
Guía: Fortalece mi flaqueza con vuestro poder, ilumina las tinieblas de mi entendimiento con vuestra sabiduría, aumenta en mí la fe, la esperanza y la caridad.
Grupo: Adorna mi alma con tales gracias y virtudes para que sea siempre amado ante los ojos del Amado Maestro Jesús, vuestro Divino Hijo y antes tus fervorosos ojos.
Guía: Tú que eres nuestro prodigioso y admirable Imán de nuestro desvelo; Nubecilla del Carmelo; se nuestra protectora y Madre.
Grupo: Salve, Reina de los cielos, de misericordia Madre, vida y dulzura divina; Esperanza nuestra, salve hermoso jardín. Dios te salve templo hermoso del divino verbo “YO SOY” en carne, Sálvate Dios, Madre Virgen; Nubecilla de Misericordia y jardín piadoso sobre nuestras cabezas. Vuelve Madre piadosa, vuestros ojos admirables, y velad por nosotros, tus hijos, pues que eres grande en indulgencia, Madre; Nubecilla fervorosa. Auxílianos, pues escucha que en el sufrimiento y conflicto a ti suspiramos todos, Nubecilla de confianza y generalísima de nuestro corazón.
Guía: Ruega por nosotros Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de las promesas del Amado Maestro Jesús de la ascensión en la Luz de Dios “YO SOY” que nunca Falla.
SALUDO
Guía: Saludemos a la Madre nuestra del Carmen, bendita seas; los serafines, los Santos Maestro y los nobles te llenen de alabanzas, porque nos salvas de la oscuridad.
Grupo: Dios te salve María, llena eres del Estado de Gracia. La Presencia Dios “YO SOY” es contigo. Bendita tú eres entre todas las mujeres, bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Guía: Madre nuestra, madre de mi corazón y Reina de mi amor, te doy mi alma agradecida, mi vida, mi corazón, y que las Virtudes te alaben y todas las criaturas, por habernos infundido la esperanza de que te veremos en el cielo... No nos dejes, Madre; Nubecilla de compasión.
Grupo: ¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima! Tu eres la criatura más noble, la más sublime, la más pura, más bella y más santa de todas. ¡Oh si todos te conocieran, Señora y Madre nuestra, si todos te amaran como te lo mereces! Pero nuestro consuelo está en que tantas almas dichosas en el Cielo y en la tierra viven enamoradas de vuestra bondad y belleza.
Guía: Nos alegramos más porque Dios “YO SOY” el Absoluto, te ama a ti más que a todos los hombres y ángeles juntos.
Grupo: Reina nuestra amabilísima, nosotros, los que hemos faltado a los Principios Universales, también te amamos, pero te amamos poco en comparación de lo que tú te mereces; queremos, pues, un amor más grande y tierno hacia ti, y esto tú nos lo habréis de alcanzar, ya que amarte a ti y llevar vuestro Santo Escapulario es una señal de predestinación a la gloria de la ascensión, y una gracia que Dios “YO SOY” el Absoluto no concede sino a los que eficazmente se transforman en la misericordia de tu piadoso corazón.
Guía: Amada Madre, Virgen del Carmen, tú, pues, que todo lo alcanzas de Dios, concédenos esta gracia:
Grupo: “Que nuestros corazones ardan en vuestro amor, conforme al afecto que tú nos muestras; que amemos como verdaderos hijos, ya que tú nos amas con el amor más tierno de Madre, para que, uniéndonos contigo por el amor aquí en la tierra, no me separe de ti después en la eternidad de Dios “YO SOY” el Absoluto. Amén.
EL SANTO ESCAPULARIO
Guía: Visualicen a la Virgen del Carmen sentada sobre su trono de nubes, junto a un coro de sus ángeles sosteniendo en sus brazos al fruto de su vientre, Jesús, quien sostiene en sus manos el Sagrado Escapulario, que se los ofrece a cada uno de ustedes, como señal de un contrato entre la Santísima Madre y tú, por el cual ella te protege y cada uno de ustedes le está por siempre consagrados.
Ve ahora como la Madre de la Misericordia acompañada del Amado Maestro Jesús y San Simón Stock se acercan justo al frente, donde te encuentras arrodillado en conciencia, y te colocan pendiendo de tu cuello con un cordón el Santo Escapulario signo de la consagración a la Madre de la Misericordia. En el momento en que el Santo Escapulario toca tú pecho, la madre te dice: “Toma este hábito, el que muera con él no padecerá el fuego eterno".
Grupo: “Yo Soy”, yo mismo, la Luz Violeta Incandescente del Santo Escapulario de mi consagración y de la imitación de las virtudes de la Santísima Virgen.
LA PROMESA
Guía: Digamos juntos la promesa de la consagración a la Madre: Yo, como ser humano consiente de mis actos, me comprometo a: vivir una vida en ofrenda a la Conciencia Cristica y al Perdón. Conducirme en la Luz, el Amor y el Poder de Dios, consagrados a la Virgen del Carmen y esforzarme eficazmente en la imitación de las virtudes de la Santísima Virgen y hacer que los demás también las imiten. Ser una persona compasiva que transmita el Fuego Ardiente de la Llama del Perdón, liberando a todo aquel que lo solicite y tener siempre en mi frente el signo de llevar una Vida Místicamente Consagrada a la Señora Misericordia y al servicio de los demás. Y que en tanto permanezca en la encarnación será mi signo de la manera cómo he de conducirme, ser y de vivir.
Grupo: Que mi corazón arda en vuestro amor Amada Virgen del Carmen, conforme al afecto que tú me muestras; que yo te ame como verdadero hijo, ya que tú me amas con el amor más tierno de Madre, para que, uniéndome contigo por el amor aquí en la tierra, no me separe de ti después en la Gloria de la Luz eterna. Amén.
(ABSORCIÓN DEL FUEGO)
(Si continúa una clase, hacerlo después de esta)
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