TRIARIO

Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, 29 de septiembre de 2009
El Triario toma el nombre del polígono de tres lados y de la palabra “Ario”, que es relativa a la raza de los arios. Posee “la Perfección del Tres Veces Siete”, ya que el siete es el número de la “Perfección”.
Tomemos el Triario, que son veintiuna cuentas engarzadas como un “Rosario Denario”: tres rondas de siete cuentas violetas con un descanso de color blanco. Realizar con cada una de las siete cuentas del Rayo Violeta, la invocación de la Llama Violeta. Cada invocación está dividida en dos partes. Si se está acompañado, la mitad puede ser hecha por un guía, y el resto, por el o los acompañantes.
Esto se hace con la finalidad de poner en uso conciente la actividad del “Fuego Sagrado Consumidor de Dios”, el Rayo Violeta, que es una actividad propia de la Luz, que existe en el Planeta Tierra y en todo el Cosmos.
Para eliminar problemas, transmutar lo negativo y ser perdonados, que es un acto de misericordia del Rayo Violeta, en donde no tenemos que pagar lo que debemos, sea esta deuda, física moral o espiritual, sea en uno, en alguien, un hogar, un país, cualquier sitio, condición o cosa, por medio de la implementación del la Llama Violeta Transmutadora.
Digamos con cada una de las cuentas violetas:
"Yo Soy" la Ley del Perdón y la Llama Violeta Transmutadora,+ que consume y disuelve todos los errores cometidos por mí y por toda la humanidad.
En cada descanso de color blanco se debe realizar la afirmación:
“Me perdono a mi mismo de todo mal uso de la energía divina”.
Podemos realizar con el Triario “El salve Regina- Solemne y Simple” y visualizar delante de nosotros a la Madre María, concienciando cada palabra, sobre todo cuando decimos: “Salve Regina, Mater Misericordiae”, que significa, “Te saludamos, Reina Madre de la Misericordia” y en las palabras, “Eia ergo, Advocata Nostra, illos tuos misericordes ad nos convertes”, “Oye por tanto, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos”, porque somos pecadores imperfectos, cada vez que transgredimos uno de los Siete Principios Universales”, y nos perdonamos con la Llama Violeta acogiéndonos bajo la protección de la Madre. También podemos visualizar delante de nosotros al Maestro Jesús, de la Misericordia y meditando sobre el contenido de la “Corona de la Misericordia”. Sobre todo esa parte en que decimos: “Padre Eterno, yo te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero”.
Esto lo podemos hacer tantas veces como queramos, incluso siete veces con el Triario.
Si deseas adquirir y aprender a usar el Triario, contáctate a:
ESCUELA METAFISICA DE CHILE
7167413 - 91376003
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