MEDITACIÓN VIPÁSSANA- METAFÍSICA
“LA RECTA VOLUNTAD
Y LOS FUNDAMENTOS DE LA ATENCIÓN”
Por: Fernando Castro.
Santiago de Chile, 26 de Septiembre de 2008.
Primero que nada para comenzar a trabajar en la Meditación Vipássana, se tiene que tener un requisito fundamental y que resulta ser un paso muy importante en el proceso de conocerse a si mismo y este requisito es la voluntad, tal como lo estudiamos en una de las clases anteriores “Conócete a ti Mismo”, del libro “Vipássana” de Rubén Cedeño, donde aprendimos que: “Conocerse, Comprenderse a si mismo es la base y objetivo de cualquier búsqueda interna”. Así que es necesario tener como ya dijimos anteriormente, voluntad y por supuesto la voluntad se educa, se modifica y se cultiva. Ya que es un factor determinante en este proceso de la búsqueda interna, pues en la mayoría de los casos de quienes en primera instancia tuvieron el impulso de tomar las clases de Meditación Vipássana, fallan por falta de verdadera voluntad, al abandonar la meditación, argumentando que no le da resultado, y esto se debe por falta de firmeza de propósito. Y justamente “el abandono”, ya es algo que ha resultado a causa de esa postura tranquila y en completo silencio a la que uno se somete “voluntariamente” para iniciar esta aventura de conocerse a si mismo. Pero en lo que fallamos es en la voluntad de saber mantenernos “Presente” y por consecuencia no realizamos la observación, aquella de saber percatarse de algo, en estar alertas, despiertos para poder darse cuenta de lo que esta sucediendo dentro y fuera de nosotros. Por otro lado está el valor que se requiere junto con la inteligencia y decisión para no molestarse ni afectarse por lo que se descubra en ese darse cuenta, ya que para esto necesitamos la voluntad y que nuestras fuerzas se dirijan libremente en una misma dirección. Ya que la voluntad es una actividad serena, la cual proviene sobre todo de la liberación de si mismo, asunto que nos ha de conducir a convertirnos en observador y observado, en otras palabras sin la presencia de la “mente contaminada”.
Esto por supuesto nos conduce a esa voluntad o dominio de si y a tener autoridad sobre el mundo exterior, para evitar vivir reaccionando y sin comprender lo que nos sucede. Por consiguiente lo importante es eliminar cuanto amenaza con la dispersión del “yo personal”, que nos hace dividir el esfuerzo y la atención en nuestra actividad de meditación y en la vida.
Nuestra forma de observar ha de ser en silencio y sin calificar, esto necesariamente pasa por estar en armonía o procurar estarlo durante la meditación, ya que nos dará una vitalidad normal, debido a que la vitalidad es la condición primera de la verdadera voluntad. Así que con la observación procuraremos eliminar cuanto trastorna nuestra vitalidad. Recuérdese que sin la observación no nos daremos cuenta de las cosas importantes de la vida.
No hay voluntad superior sin cuerpo bien armonizado y esto por supuesto que pasa por aprender a observarnos y a vivir en “Sila” o conducta ética, que nos ayudará a corregir las imperfecciones de la voluntad como la pereza, lentitudes, vacilaciones, e impulsos, etc. Todo esto se logra siendo conciente de lo que vemos u observamos en nosotros y en el exterior, ya que así estaremos descubriendo las causas intimas de tales imperfecciones.
ELIMINAR TODO LO QUE TRASTORNA LA MENTE
El asunto es todavía más amplio, lo que importa es desarrollar y agrupar hasta un punto cumbre la energía mental y esto se logra observándonos la mente, así como los sentimientos, de esta forma entonces aparece una voluntad magistral razonable y tranquila que nos permite verdaderamente realizar cambios reales sin los desagradables “Samkharas” o ataduras de atracción y rechazos acumuladas en esta vida y en el pasado. Recuperar la energía equilibrada significa liberarse de los frenos del subconsciente que divide nuestra personalidad, así como desprenderse de las escorias internas que ahogan nuestra lucidez.
También consiste esta limpieza en darnos cuenta cuando comenzamos a justificar nuestros errores como razonables argumentándonos que son los “demás” los causantes de todos nuestros malestares, actitud enfermiza que nos lleva a buscar las culpas en los demás antes de descubrir nuestra propia culpa, y esto por supuesto es característico de aquellos que tienen incapacidad de observación. Esta observación de si mismo resulta desde luego muy difícil y prácticamente imposible de realizarla por si solo. Prácticamente es preciso recurrir a la “Meditación Vipássana del Señor del Mundo”, pero para ello tendremos que descontaminar la mente de la autoridad, como lo es la programación de nuestros padres, la sociedad, la política, la de los líderes espirituales y de los libros.
Por ejemplo una represión del subconsciente o un reflejo impiden la acción de la voluntad real, haciendo que vivamos reaccionando de acuerdo a toda la escoria que llevamos adentro y que nos hace infelices, pero de la que no queremos desprendernos. La mayoría de las decisiones se toman a causa de esos Samkharas alojados en el subconsciente. La mayoría de nosotros ignoramos su existencia y solo podemos comprobar como estas nos destruyen, pero generalmente es demasiado tarde ya la manifestación de tal actitud dormida esta manifestada y generando su correspondiente efecto.
¿Por que es necesaria la Meditación Vipássana? Porque ésta nos permite observar sin reaccionar, recuerde que esto es el maravilloso aporte del Señor Gautama Buddha, que le dio a la humanidad por Compasión Infinita de su Diamantino Corazón, el que nos diéramos cuenta de que nosotros no reaccionamos hacia los objetos externos de los sentidos; visión, sonido, sabor, tacto y pensamiento, como antes se creía, sino que al observar la verdad en nuestro interior se revela que entre el objeto y la reacción hay un eslabón perdido y que es la sensación del contacto de un objeto con su correspondiente puerta sensitiva donde surge la reacción. De este modo la memoria le asigna una valoración positiva o negativa y la sensación se convierte en agradable o desagradable según haya sido esa valoración, “reaccionamos con deseo o aversión” y así surgen los Samkharas. Este proceso ocurre tan velozmente en nuestra mente que solo somos concientes de él, cuando la reacción se ha repetido muchas veces y ha reunido fuerza suficiente para dominar la mente, embromándonos con la reacción.
Así que para que esta Meditación Vipássana funcione es necesario que nos sentemos en una actitud totalmente pasiva y observemos silenciosamente todo lo que pasa dentro y fuera de nosotros sin emitir juicio alguno. Y si buscas un cambio este no viene porque esta sujeto a la reacción, no olvides entonces que no tienes que reaccionar, así lo que tenga que venir vendrá, ya que la observación es Luz y toda oscuridad dentro y fuera de nosotros desaparece ante ella. Si comprendes esto lograras la armonía que tanto buscas.
No olvides que nadie nace voluntarioso es cuestión de practica. Y que para llegar a esa voluntad real hay que proceder con esfuerzos sucesivos y bien dirigidos y esto se logra poniendo en práctica la Meditación Vipássana, en todo lo que hagas y te relaciones, pero no olvides que en la verdadera meditación es necesario estar “Presente”, por consiguiente debes, proceder por etapas sucesivas. Entonces es preciso:
1. Conocer el propio estado físico, emocional y mental.
2. Tenerlo constantemente en cuenta.
3. Partiendo de ahí, realizar pequeños cambios como entrenamiento de acuerdo con las propias posibilidades, y repetir estos cambios con asuntos cada vez más profundos, pero sin reaccionar desesperadamente.
4. Mantén tu silencio interno.
5. Abandona concientemente el “yo personal” que se queja, no quejándote, que conceptúa, no dando razones, ni explicando nada, que hace destacar “lo mío” no te apegues, que opina, no opines, así poco a poco ira desapareciendo el “yo personal”.
6. No esperes resultados.
7. Envía pensamientos y sentimientos de Buena Voluntad para todos, Amor para todos y Perdón para todos.
APRENDIZAJE DE LA RECTA ATENCIÓN
El aprendizaje de la recta atención es muy importante. En lugar de dispersar la mente hay que aprender a “tener recta concentración” en todo lo que se haga. La inatención y dispersión de la mente es el atributo por excelencia de muchísimas personas hoy en día, asunto que trae como consecuencia perdida de tiempo, gasto inútil de la vitalidad y por consecuencia falta de comprensión. La mente debe poder fijarse en aquello que ha de realizar sin dejarse distraer de ello, por ejemplo en la Meditación Vipássana, centrar la atención en la respiración, en las fosas nasales y observar como se respira sin distraerse. Se trata por tanto de una concentración conciente. No olvide que los ejercicios de concentración no deben llegar nunca al agotamiento ni a la idea fija.
La Meditación Vipássana, conviene hacerla cuando estés vitalmente preparado para ella, ya que ésta es como las vacaciones para el alma y no una tortura de la cual quieras salir lo antes posible.
SER CONCIENTE DE SI MISMO
Tal debe ser el resultado de un análisis psicológico mediante la observación silenciosa, que traiga a la conciencia los acontecimientos bloqueados en el subconsciente. De este modo encuentra el estudiante los Samkharas que aprisionan a la Conciencia Cristica, impidiéndole desenvolverse.
Pero aun existen muchas más cosas que perturban la conciencia de si mismo. Por ejemplo miremos a nuestro alrededor y observemos ¡cuanto tic! ¡Tics en el lenguaje, en los gestos, en los ademanes! También en este aspecto puede realizarse el Vipássana, pero sin juzgar, es OBSERVAR. Para tener mayor comprensión de cómo se hace esto, puedes estudiar “Charla del Señor Gautama sobre el Vipássana-Fundamentos de la Atención Satipatthana Sutta”, que lo encontraras en el libro de Rubén Cedeño, “Vipássana” ya que entrenarse en sentirse uno mismo en todas las manifestaciones de nuestro cuerpo es de un interés decisivo, para el estudiante de Vipássana Metafísico y en esto los cuatro fundamentos de la atención es una ayuda necesaria que no se puede dejar de atender. Es conveniente comenzar por darse cuenta de los propios ademanes. No se trata de dominarse, sino de ser conciente ya que durante todo el día hacemos una cantidad de ademanes automáticos: al levantarse, ducharse, vestirse, desayunar, mover la cabeza para negar o asentir, trabajar, etc. Y un ejercicio Vipássana excelente consiste en darse perfecta cuenta de esos numerosos automatismos, así estaremos en recta atención. Todo consiste en entrenarse en sentir como se hace el ademán o el gesto automático, sentir hasta el máximo todo lo que se hace, sentir concientemente que se esta hablando con alguien, darse cuenta de los gestos de nuestro propio rostro, los fruncimientos de cejas, los tics de la boca, los encogimientos de hombros; darse cuenta de que se aprietan las mandíbulas, etc. Es procurar sentirlo todo hasta la última fibra de nuestro cuerpo, no es pretender de esta formar dominar “voluntariamente” nuestros tics y nuestras manías, sino que se trata de percatarse de ellos lo mejor posible. Si lo hacemos bien podremos comprobar como poco a poco comenzaremos a tener dominio de si mismo de forma conciente y automáticamente.
Así ya no será la mente ni el cuerpo el que nos dirija, sino que seremos nosotros quien mande en la mente y en el cuerpo.
EL DOMINIO DE LA ACTITUD
¿Para que nos sirve el dominio de la actitud? Nos sirve para que la “conciencia de los ademanes” se extienda rápidamente a cualquier actitud que tengamos y de esta forma seamos claramente concientes de todo nuestro comportamiento y lo dirijamos con inteligencia y no con la ignorancia de cómo somos en realidad, así cuando estemos en sociedad compartiendo con los demás tengamos la seguridad de que estoy dando lo mejor de mi mismo en torno a Las Rectas Relaciones Humanas, por consiguiente llegaremos a la conclusión nosotros mismos del porque de nuestro comportamiento y que es lo que lo produce si es por un sentimiento de inferioridad o por el recto deseo de unidad y armonía con toda vida. Así llegaremos a tener ponderación, serenidad y soltura en nuestro comportamiento, teniendo siempre presente que mediante nuestra practica de Vipássana, no nos estamos amaestrando a si mismos; en apretar los dientes para parecer impasible o que vivimos en Ogmin. Recuerde la mente no es espiritualisable, por el contrario, la impasibilidad adquiere pronto un automatismo de serenidad. Y esto por cierto se logra con Satipatthana Sutra o los Cuatro Fundamentos de la Atención. De este modo se consigue mostrarse verdaderamente tranquilo, impasible y sin crispación alguna.
LA RECTA VOLUNTAD
Todo debe parecernos poco para desarrollar esta superioridad de la recta voluntad. Lo importante es que cada estudiante espiritual sea conciente de que no debe verse inclinado a que la Recta Voluntad esta reservada solo para los Maestros Ascendidos o a una clase superior de hombres, no se debe pensar así ya que esto se encuentra al alcance de todos aquellos que enterados de cómo ésta se puede desenvolver, se dirigen con firmeza de propósito y sin temor a realizar su “limpieza interior” y por el aprendizaje de su unificación, guiados por las sabias enseñanzas del sabio de los sabios el Señor Gautama Buddha, hagas el “gesto de tocar la tierra” convocando a la tierra para que sea testigo de tu iluminación, tras haber resistido a la tentación de lo inconciente.
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