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VOTOS DE AMOR ETERNO
“LA PROMESA URGENTE”


Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, 14 de enero de 2009

Este voto es el más urgente que pueda necesitar la humanidad, y aquel que lo tome tendrá que estar dispuesto a darlo perpetuamente y para ello ha de obtener mediante el continuo ejercicio de darse por entero, la virtud del olvido de sí mismo; ya que olvidándose de sí mismo, es como se puede alcanzar ese afecto lleno de abnegación, inspirado por la vehemente devoción que enciende el alma y es el camino más corto y directo a la conquista del propio cielo interior, que prepara para la conquista de otros cielos…

Este voto es el que le da el nombre de amante a aquellos que lo toman y a causa de esto sus corazones comienzan a sangrar compasión infinita, cuyo desvelo es el auxilio de todos los que sufren.

El cuerpo de Cristo, esta lleno de esa inclinación que no deja que el alma descanse cuando ha despertado al dolor de los demás, por eso es sabio dejarla correr, porque en esas ansias de auxilio, es que puede volar con aquellas alas que son la caridad y la compasión.

El Poderoso afecto que proviene de la Conciencia Crística desenvuelta, obliga a: darse por entero, ponerse de último, servir y no ser servido, a vivir en el santo olvido de sí mismo, y a sostenerse sólo del esfuerzo de amarlo todo.

Quien quiera vivir en votos de afecto, tenga el corazón bien inflamado para que arda fácilmente por socorrer a los demás. Y sepa que ese es el camino que ha de seguir siempre, aún cuando todo resulte difícil y a causa de ello lo critiquen con dureza, reprendan y censuren, no ha de desfallecer nunca.

En todo ha de imitar a Jesús el Cristo, que acosado, sufriendo y padeciendo, se sostuvo en la alegría expansiva y jubilosa de enseñar la verdad, aún cuando todos procuraban hacerle el mayor daño posible para acallar su rugido de león, Él bramaba en la oscuridad, espantándola sin jamás ceder, demostrando que la devoción es más fuerte.

Ha de saber entonces el amante, que sostenerse en aquella cualidad del alma, la de saber permanecer firme ante todo lo adverso, es su protección. Y de esta forma se ha de refugiar silenciosamente y sin apego, en la dulce y grandiosa recompensa, del servicio que prestó, y que le espera en la victoria final.

También ha de considerar que este es el trato que el mundo dio, da y dará a los amantes eternos, a los que hablan en nombre y por inspiración de su Cristo desenvuelto.

Por eso, Jesús bien dice al comunicarnos; “Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros mintiendo. Regocijaos y alegraos; porque vuestro galardón es grande en el cielo; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”.

LOS PODERES DEL AMANTE ETERNO

Quien los votos de afecto eterno tome, tendrá que procurar desarrollar los grandes poderes de la Conciencia Crística y desenvolverlos, como; firmeza, brillantez, dominio de los sentidos, belleza y gracia.

Firmeza para no dejarse dominar ni abatir por las adversidades.

Brillantez para que sea en todo sobresaliente y sólo emita la Luz del cuerpo del Cristo.

Dominio de los sentidos para tener el poder sobre los cuerpos inferiores, usándolos y disponiendo de ellos como un señor gobierna su carroza de caballos con las riendas del la disciplina y el coraje.

Belleza para infundir en los demás deleite espiritual, propiedad que existe en todo y es deber del amante desenvolver.

Gracia para ser afable y de buen modo en el trato con las demás personas.

EL AMOR, UN CAMINO ETERNO

El buen afecto es un camino, y todo aquel que quiera facilitar la enseñanza deberá transitarlo, junto con saber que sin amor no hay educación posible. Por lo tanto, lo único que puede conseguirse sin esta buena devoción es amaestrar, dominar, moldear y acumular conocimientos y buenos modales. Porque si no van acompañadas del acto del amor desenvuelto, entonces sólo es alboroto del “yo personal”, ruido inútil, no sirve para nada más que para engañar a los demás.

Por eso San Pablo, el apóstol de Jesús, nos dice; “El que no ama no ha llegado a conocer a Dios, porque Dios es amor”.

Quien no vive en su Cristo no vive en Dios, por lo tanto no puede amar, porque el amor es una plenitud interior que precisamente se logra al desenvolver la Conciencia Crística, y nuestro comportamiento sin ésta conciencia es menor en amor. Y todo aquello que rebaja la plenitud interna disminuye el afecto.

El verdadero amor exige las más altas condiciones por los demás, pero si no se tienen estas exigencias tan altas, es natural que no se pueda alcanzar un estado de conciencia prominente, sino después de innumerables purificaciones de si mismo, provenientes de la toma de todos los votos y en especial el de “amor eterno”.

Este voto, es del que los hombres tienen mayor necesidad, pues de no conseguirlo pierden su norte espiritual, entonces van en busca de el, sin el esfuerzo real de la Conciencia Crística Desenvuelta, y se pierden en los intereses del “yo personal”, buscando sólo la satisfacción de este. De esto no puede nacer nada bueno, sino la falsa creencia de que se ama.

Entre creer amar y amar realmente existe tanta distancia como entre el cielo y la tierra, que aún cuando en el horizonte parecieran estar juntos, es sólo una ilusión.

No olvide el que los votos de amor eterno tome, que este buen afecto eterno exige un estado interno sereno permanente; requiere el equilibrio, la lucidez y la fuerza de la Conciencia Crística.

Quien no vive de continuo en la Práctica de la Presencia de Dios, no puede entender o realizar el primer mandamiento que nos diera Jesús a seguir cuando nos dice; “Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el más grande y el primer mandamiento”. Y agrega uno que nos hace vivir este mandamiento con plenitud, diciéndonos; “El segundo, semejante a él, es este: tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo”. Porque muchos dicen amar a Dios, pero provocan separación entre los seres, y en eso basan gran número de educaciones y creencias. Se impulsa a la separación en nombre de grupos espirituales, de las divergencias políticas y de la oposición de clases, sin ver que todo esto conduce a la hostilidad, a la competencia, a los fracasos como sociedad y por supuesto jamás se dan cuenta que esto atrae más sufrimientos. Por lo tanto, aquel que los votos de amor eterno tome, jamás ha de olvidar; “EL AMOR JAMÁS DETERIORA NI SEPARA”.

Finalmente Jesús nos dice; “De estos dos mandamientos pende toda la ley, y los profetas”.

Esta es la orden de lo Divino; de lealtad, fidelidad y buen amor, que todos los seres sensibles deben cumplir y más aun aquellos que hablan en nombre y por inspiración de Dios.

Larga es la tarea de quien sus pasos desee conducir por el sendero del buen afecto, pues tendrá que ir despojándose a cada paso que de en este camino, de todo aquello que resulte inútil y carga pesada, como lo es la inconciencia. Porque saber amar es asunto de responsabilidad y firmeza de propósito, en donde quien asuma este voto deberá educarse, porque el amor consiste más en dar que en recibir, sea en la forma que sea.

Quien quiera esforzarse en amar, deberá comenzar por tomar los votos de humildad, para que bien depuesto esté ante Dios y obre con sencillez. Esta decisión deberá ser seguida por el voto de obediencia, para vivir en forma recta, leal y de comportamiento noble, equilibrado, generoso e inteligente. Ya que en la Santa Obediencia, tiene el discípulo su mejor aliado. Y en sana visión interna sabrá que su cayado será el voto de pobreza para así realizar de forma efectiva en su modo de conducirse, vivir sólo de Dios. Y esto le dará la virtud de obtener el voto de servicio, en donde aprenderá a ser en toda ocasión incluyente con todos, como si fuera él, un embajador de Dios y de sus Santos Maestros. Esto lo escoltará a tomar los votos de santa caridad para vivir de continuo en la Práctica de la Presencia de Dios, amando a ésta Presencia por sobre todas la cosas y a los demás como a sí mismo. No olvidemos que la caridad es una virtud Crística, opuesta a la envidia y a la aversión, aquel enojo y mala voluntad contra la humanidad que impide la identificación mental y afectiva con el sufrimiento de esta, privándola del auxilio que necesita. Esto a su vez le enseñará al adepto ha vivir en santo retiro interno, para que mediante este logre desenvolver aquella capacidad de saber sufrir, aguantar y soportar todo lo que se ha de venir en su contra, por aspirar a ingresar al Sendero del amor.
El que quiera vivir en el camino del amor, antes deberá tomar los votos de pureza, que es el compromiso de permanecer puro de pensamiento, palabra y acción, y tener moderación de las pasiones a lo largo de toda su vida.
Esto lo dejará en el voto de misericordia, pues de esta forma podrá alcanzar la virtud que le inclinará el ánimo a compadecerse de los trabajos y miserias ajenos. Así esto le ayudará a socorrer en la virtud del santo silencio, en todas las direcciones y en todas las alturas, liberando del cautiverio de la separatividad a los seres sensibles.
Pero no ha de olvidar el buen discípulo, que el voto de mayor importancia es el “Voto de Amor Eterno”, porque es el que faculta para tomar “Los Votos de Fidelidad a la Enseñanza”, y este será la señal que lo identifique inequívocamente, tal como Jesús nos dice; “La persona fiel en lo mínimo es fiel también en lo mucho, y la persona injusta en lo mínimo es injusta también en lo mucho”.

LA DEMANDA DEL AMOR

El amor demanda guardar fe en todo lo que se hace y a todos los seres. El amor pide constancia en el afecto y en el cumplimiento de las obligaciones como servidor y por sobre todo no defraudar jamás la confianza depositada en uno. Esta constancia de ánimo es medida en el comportamiento que se tenga con cada cosa o parte, por muy pequeña que sea a la que se tenga que servir. También lo es en la disposición que lo mueve a dar a cada ser sensible lo que se merece.

Este es el requisito para tomar este voto de buen afecto, saber amar incluso en toda ocasión por injusta que parezca. Amar hasta lo imposible de amar y todo aquello que es rechazado y aborrecido por el mundo. En esto es necesario comprender las palabras del Maestro Jesús cuando nos dice; “Por lo tanto si ustedes no han demostrado ser fieles en lo que tiene que ver con las riquezas injustas, ¿Quién les encomendara lo que es verdadero?”. Porque si no se demuestra sabiduría en amar, jamás se nos encargara ser los portadores de la enseñanza ni mucho menos distinguir por uno mismo lo verdadero de lo falso. Entonces la vida no nos recomendará para nada bueno ni mucho menos nos alabará.

Amarse los unos a los otros es lo que debe permanecer siempre en el corazón de aquel que el voto de buen afecto tome. Es la voz de mando del Cristo, que da a los que están sujetos a él, amarse por sobre todas las cosas y permanecer sujetos a su autoridad. Y en virtud de la voluntad propia, entonces tienen obligación de obedecer. Por eso, Jesús dice: “estas cosas les mando: que se amen unos a otros”.

El consuelo de los amantes eternos es la propia Conciencia Crística Planetaria, que los sostiene en su infinito Corazón de Pura Luz Compasiva, Luz que siempre ha estado, está y estará, aún cuando parte de la sociedad humana, caracterizada por su crueldad e ignorancia, sienta antipatías y aversión hacia los asuntos del reino de Dios, y el mal desean a los que lo expanden.

Entonces es bueno en ese tiempo refugiarse sólo en el Cristo. Atendiendo las palabras de Jesús cuando dice: “Si el mundo los odia, saben que me ha odiado a mi antes que los odiara a ustedes”. Por lo tanto, no hay que preocuparse, ni responder con el mismo odio, porque no saben lo que hacen, no ven claramente y permanecen en oscuridad. Jesús agrega: “Si ustedes fueran parte del mundo, el mundo le tendría afecto a lo que es suyo”. Cualquier persona que se dedica particularmente a la práctica y al ejercicio de la perfección espiritual para desenvolver la Conciencia Crística, ya no pertenece al ambiente en el que viven o trabajan las demás personas, porque se ha pasado al “mundo” de los Maestros Ascendidos y comparte el propósito que ellos conocen y sirven, entregándose por entero a la práctica de la docencia del Dharma o la Enseñanza Espiritual, asunto que le solicita la vida entera.

Al tener amor y hacer lo que tiene que hacer un Cristo desenvuelto, facilitar la enseñanza para disipar la ignorancia y eliminar el sufrimiento, ha de saber que no está afecto a la predilección de los demás, incluso los que antes le amaban lo repudiarán, y abandonándolo le darán vuelta la espalda. Esto no debe amargar al de buen afecto, porque está respondiendo al llamado del CRISTO que lo escogió, y a causa de esto sufre persecución, que es parte de la gran ilusión, que se resiente porque un Cristo nace. Y ha de saber, que la ilusión, para obligarlo a abandonar su propósito, lo perseguirá; por medio de la soledad psicológica, la angustia y el escándalo. eso Jesús dice: “Ahora bien, porque ustedes no son parte del mundo, sino que yo los he escogido del mundo, a causa de esto el mundo los odia”.

La única forma de no resentirse con estos ataques de la ignorancia, es tomando como ejercicio espiritual de salvación; los votos de humildad, para que lo que esté encumbrado en el “yo personal”, termine deponiéndose, sabiendo que siendo pequeño, modesto y sencillo, es como se abren las puertas del cielo. Así que recuerde el de buen afecto lo que Jesús dice al respecto: “Tengan presente la palabra que les dije: El esclavo no es mayor que su amo”. Y si van a amar deberán estar dispuestos a ser perseguidos y no pedir más defensa que la verdad, para que ella hable y dé su testimonio sobre ustedes mismos y su hacer. Por eso Jesús dice: “Si ellos me han perseguido a mi, a ustedes también los perseguirán; si ellos han observado mi palabra, también observaran la de ustedes”. Así que cada uno juzgué su proceder, su entereza y firmeza, porque visto es que de amor los hombres están faltos, no porque no lo tengan de arriba, sino porque no lo quieren recibir ni mucho menos dar. Así que Jesús nos advierte diciéndonos: “Más todas estas cosas las harán contra ustedes por causa de mi nombre, porque ellos no conocen al que me ha enviado”. Nos señala a aquel que nos dice que nos esforcemos en amar y que es conocido como “El Gran Señor del Amor”, el dulce misterio de la vida; que ella, nos tiene preparado que en el día menos pensado, un “día feliz”, gocemos de su amorosa presencia.

LAS SEIS PERFECCIONES GLORIOSAS DEL AMOR

El voto de amor eterno debe su fuerza a las seis perfecciones gloriosas que conducen al adepto a la otra orilla, pero para navegar a la otra orilla y cruzar, se necesita todo el servicio posible a los demás.

1. Este amor es escoltado por la generosidad, socorriendo a los demás sin orgullo y sin esperar nada a cambio. Un corazón devoto sabe que el mejor regalo, el que excede cualquier otro, es la Enseñanza, en eso se ve que ama de verdad.

2. Quien ama nunca hace mal a nadie, sólo vive en bien hacia los demás y purifica su mente. Esta es la enseñanza de todos los amantes iluminados. Así que el amador tratará de conducirse de forma que no perjudique a otros con sus acciones.

3. Si la entrega no tiene resistencia ante el sufrimiento, entonces no tiene fuerza y de esta forma es un afecto estéril.

4. Esta devoción eterna debe ser diligente, de aplicación constante y firme, de esfuerzo claro.

5. Esta estima eterna debe ser una estima consagrada, por lo que la mente del candidato sólo debe concentrarse en los asuntos del amor. Porque de mantenerse así, no habrá nada que éste no pueda hacer.

6. Este amor eterno debe ser un amor sabio y discernido, que vea las cosas tal como son, ya que la sabiduría es el ojo de todas las demás perfecciones que son ciegas y que sólo están completas cuando la sabiduría está en ellas.

LAS CUALIDADES DEL AMOR

Tenga en estima quien quiera tomar los votos de amor eterno, estas palabras de San Pablo, el Apóstol de Jesús, para que conforme a ellas se esfuerce en amar:

“El amor es sufrido, y bondadoso;
el amor no es celoso;
no se vanagloria. No se hincha,

No se porta indecentemente, no busca sus propios intereses,
No se siente provocado.

No lleva cuenta del daño.
No se regocija por la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

Todas las cosas las soporta, todas las cree,
Todas las espera, todas las aguanta”.

COMENTARIOS A LAS PALABRAS DE SAN PABLO,
APOSTOL DE JESUS

El amor sufre con conformidad, tolerancia y paciencia en las adversidades, se entrega voluntariamente poniéndose en las manos y voluntad de la Conciencia Crística para servir. No siente sospecha y no aprisiona. No se jacta del propio valer u obrar. Vive en la renuncia del Amor Crístico. Jamás odia, no tiene aversión ni rencor arraigado en el ánimo, porque es confortador. Es honesto y justo, obra dignamente. Es renunciado, no busca provecho ni utilidad para si, sino que es desprendido y generoso. No se irrita o estimula ni con palabras ni obras, porque tiene armonía perfecta y jamás se enoja.

No es afecto a contar el perjuicio, menoscabo y dolor que los demás le causen, porque lleva el Cristo desenvuelto, porque vive en el eterno ahora y es compasivo.

No manifiesta ningún júbilo por la falta de justicia, sino que siente viva alegría por la verdad, y especialmente la que es manifiesta. Vive en conformidad con lo que dice, siente y piensa.

Todo lo sostiene y lleva sobre sí toda carga o peso que le impongan. Tiene esperanza de conseguir lo que desea a fuerza de amar y pone en el objeto de su amor la confianza de que hará algún bien.

El amor todo lo soporta y tolera, aún cuando alguien sea molesto o desagradable, porque es totalmente ciego a lo negativo y sólo ve el bien.

El amor no pierde el tiempo, porque sabe que este jamás se recupera, pues va siempre adelante y arriba. Tiene consigo el poder de la santa paciencia y el silencio. Todo lo nutre con esmero y lo deja crecer porque dentro de si, se mueve poderosamente la libertad.

Arropa suavemente en la espera y sostiene en las adversidades. Deja para sí sólo el aguante que es su potencia misericordiosa con que sostiene todo.

Nunca descansa y en la oscuridad es la Luz protectora, que guía con mano firme a la salida de toda aflicción.

El amor no se deja ver sino en sus frutos, los que con su aliento de vida ofrece, y quien da estos frutos, vive para siempre, porque el amor obliga con cuerdas suaves como la seda y más fuertes que el acero, a responder siempre al llamado de los corazones que necesitados de él, lo demanden. Porque el amor nunca falla.

Todos son miembros de este cuerpo activo, cuya voz es el silencio que habla en el corazón. Es la Luz de los ojos y la dulce melodía que suena en los oídos de todos los amantes por siempre.

EL PODER DEL AMOR

El amor eterno requiere de aquel que lo quiera expresar, que sea obsequioso y galante, y que estas cualidades vayan delante de él, trazando caminos que lleven a Dios. Esto será parte del conjunto de buenas cosas que lleve en sus viajes facilitando la Enseñanza.

Por eso, San Pablo el Apóstol de Jesús, dice: “Si hablo en las lenguas de los hombres y de los Ángeles, pero no tengo amor, he venido a ser un bronce sonante o un silbato estruendoso”.

Porque si se tiene el poder de percibir la verdad y expresarla mediante el habla y ser entendido en los diferencias estados de conciencia y planos de comprensión, pero no se tiene el amor del Cristo encendido, como una llama viva para que consuma toda la antipatía y aversión, se es semejante a platillos que suenan con alboroto, pero que carecen de musicalidad.

Entonces muchos le podrán escuchar, pero a la vez huirán por que sus palabras sonarán con oquedad. Continua San Pablo diciendo: “Y si tengo el don de profetizar y estoy enterado de todos los secretos sagrados y de todo el conocimiento, y si tengo toda la fe como para trasladar montañas, pero no tengo amor, nada soy”.

Puedes tener el bien natural de anunciar las cosas de lo íntimo, de saber los asuntos de mayor secreto del Cristo, comprender la Enseñanza, puedes tener la más poderosa convicción de que todo va a salir bien y mover los problemas y circunstancias de tu vida disolviéndolos para siempre, pero si no tienes este poderoso amor eterno, entonces careces de todo ser y nada puedes hacer.

Por eso, se ha de ser candidato siempre para ir detrás del amor, buscándolo principalmente dentro de uno mismo, por la razón o la fuerza, para que seamos árbol de fruto prospero y de buen sabor, cuyas semillas el bondadoso sembrador quiera sembrar. Entonces seremos la causa de que la Tierra produzca abundantes frutos, aún en sequías afectivas.

Así que jamás olvide el que aspire tomar “Los Votos de Amor Eterno”, “el Amor sigue siendo el camino”.

Por eso es bueno tener en estima estas palabras de San Pablo: “Si doy todos mis bienes para alimentar a otros, y si entrego mi cuerpo, para jactarme, pero no tengo amor, de nada absolutamente me aprovecha”. Puedes entregar todo tu patrimonio, por lo que te has esforzado toda una vida; para suministrar a otras personas lo necesario para su manutención y subsistencia, y poner en manos de otro tu “yo personal” como rendido y generoso, más si es sólo para alabarte presuntuosamente, sin el verdadero afecto que lo avale, de nada sirve lo que hiciste, no es de real provecho para nadie.

Aquel que los votos de amor eterno tome deberá permanecer sostenido por la fe, la esperanza y el amor, pero no olvidar jamás que el mayor de estos tres es el amor.

Lo mejor que puede hacer quien los votos de amor eterno tome es lo que dice San Pablo, el Apóstol de Jesús: “El que profetiza edifica y anima y conforta a los hombres con su habla”. Que todo aquel que da aviso de cómo vivir de acuerdo a la Conciencia Crística, en virtud a su propio Cristo desenvuelto, es quien infunde en los demás sentimientos de piedad y virtud.

Da consuelo al afligido con la palabra, que proviene de su Santo Cristo Propio, que sabe amar y confortar.

Así que, no olvides lo que dice “El Gran Señor del Amor”: “Amor sigue siendo el camino”

 

¿POR QUÉ EL AMOR SIGUE SIENDO EL CAMINO?

• Porque es COHESIÓN, fuerza de atracción que nos mantiene unidos. Además construye, incluye, genera y unifica. Camino seguro para todos los hombres de la Tierra, para hacer de esta La Santa Estrella de la Libertad.

• Porque es SENSIBILIDAD, que le da inclinación natural al ser humano a dejarse llevar por la compasión y ternura. Nos aleja del salvajismo y de la mayor herejía que es la separatividad.

• Porque es GRATITUD, sentimiento que nos obliga dulcemente a amar a Dios, por darnos la vida darnos la vida, y corresponder a Él de alguna forma. Y la mejor forma de corresponder, es amándolo por sobre todas las cosas, y así mismo amar al prójimo como a nosotros mismos.

• Porque es DIPLOMACIA, y nos lleva a desenvolver el conocimiento de los intereses y relaciones entre personas y naciones unas con otras. Es la cortesía necesaria que todo amante eterno debe llevar en su equipaje para las Rectas Relaciones Humanas. Y así conformar aquel glorioso “Cuerpo de Luz”, capaz de disolver todo conato de guerra, maldad y falta de buena voluntad entre todos los hombres.

• Porque es ACTIVIDAD, es diligente, eficaz y no tarda en responder.

• Porque es TOLERANCIA, compuesta de cordura y elevada inteligencia. Procede de la profunda certeza de que todo el mundo tiene razón con arreglo al punto de vista particular en que cada uno se sitúa. No se siente provocado.

Por eso la voz de San Pablo el apóstol del CRISTO, dice: “sigan tras el amor”. Y esto es, que cada uno se esfuerce y salga en busca de este sentimiento de afecto, inclinación y entrega a toda parte de la vida.

SIETE PASOS PARA INGREZAR AL SENDERO DEL AMOR

PRIMER PASO: AMOR VALEROSO

El verdadero valor nace de una fuerza mental y física. Esta proviene de la Conciencia Crística desenvuelta, y es tan natural como la respiración. Por lo tanto sumense todos a la gran tarea de despertar Cristos, con ese amor de valor permanente, que nada puede disminuir.

SEGUNDO PASO: RECTO AMOR

El adepto que toma los votos de amor eterno, sabe que este solicita un hombre; recto y leal, que sea noble, equilibrado, generoso e inteligente, y que sus acciones estén guiadas por el respeto propio y a los demás.

TERCER PASO: AMOR SINCERO

El verdadero amante, sincero, expresa sin el menor disimulo sus sentimientos, sus ideas y deseos. Su comportamiento externo traduce con exactitud lo que es internamente. Sabe que la sinceridad tiene tres enemigos: el miedo, la represión subconsciente y los complejos. Jamás confunde la sinceridad con la actitud del “yo personal”, cuando dice: “yo digo lo que pienso”, ya que esto es un síntoma de agresividad opuesto al amor.

CUARTO PASO: AMOR SERENO

Es dar amor constante, regular y tranquilo, con abundante comprensión y desprendimiento de si mismo, abarcando la totalidad de las cosas. Quien tome los votos de amor eterno, tendrá que desenvolver esta cualidad Crística, la que le permitirá conceder a los hechos su justo valor. Instrumento valioso a la hora de socorrer.

QUINTO PASO: AMOR OPTIMISTA

El afecto debe estar lleno de una capacidad para soportar el dolor y las adversidades. Debe tener una clara tendencia a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable. Este amor optimista ha de provenir de un sano equilibrio físico y mental y de vivir en el santo retiro Crístico que otorga el buen estado de ánimo, libre de preocupaciones y de todo aquello que pueda turbar la paz del espíritu.

Quien los votos de amor eterno tome ha de saber que el optimismo reconforta y estimula: le hace bien a la humanidad.

SEXTO PASO: AMOR ALEGRE

Amor es lo que con mayor urgencia necesita la humanidad y quien esté dispuesto a darlo ha de saber que no podrá socorrer de esta necesidad a los demás si no cultiva en su estado de humor, la alegría permanente, que es la expresión de un equilibrio físico y mental. Ha de saber que no existen servidores tristes, sino auxiliadores de una inteligencia despejada. Esta alegría es un atributo de la serenidad que proviene de la Conciencia Crística desenvuelta.

SEPTIMO PASO: AMOR PERDONADOR

No se puede ser un instrumento del amor si no se tiene la capacidad de perdonar toda falta y agresión, así como librar del castigo que concede el poder competente de la Conciencia Crística, a quien lo solicite. Es estar dispuesto también a perdonarse a si mismo, ya que tal predisposición interna permite el perdonar a los demás y ésta a su vez faculta para pedir perdón. En otras palabras para poder liberarse a si mismo debemos primero liberar a los demás.

El amor perdonador es transmutador, y convierte al buen amante en un ser humano cortés. No lleva cuenta del daño, pues trae encendida la llama de la compasión.

Todo aquel que desee caminar este “Sendero de Buen Amor”, siga dando estos mandamientos y enseñándolos. Manténgase en fiel voto a la enseñanza con Recta Conducta y Amor.

Háganse imitadores del Cristo para que otros los imiten a ustedes, de tal forma que se construya una fuerte cadena de amor eterno, cuyos eslabones sean todos los corazones de los hombres de Buena Voluntad, de Buena Comprensión y de Buen Amor.

Este es el camino, no existe otro, así que con dignidad inclina tu frente, levanta tus manos y muy solemnemente ponlas a la altura de tu corazón en actitud de hacerlas girar y pon en movimiento esta poderosa energía.

Y jamás temas desenvolverla, porque: “EL AMOR ES MÁS FUERTE”.


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