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-PRIMERA PARTE-
VOTOS DE FIDELIDAD A LA ENSEÑANZA

maitreya
Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, 29 de diciembre de 2008

En este voto solo han de vivir aquellos que recibiendo el llamado de su propia conciencia, decidan tomar esta decisión de observancia, lealtad y fe, requisito que ha de tener para con la Enseñanza y esté dispuesto a vivir solo para ella.

Así podrá tener el poder, de la acción y el efecto de enseñarla, teniendo por delante las palabras del Maestro Jesús de cómo llevar a cabo esto; “Recibieron gratis: den gratis”. Si tomaron la Enseñanza, la que por medio de labios misericordiosos les fue enviada a vuestros corazones, tendrán ustedes también que ofrecerla de balde, esto es sin costo alguno.

Tal como la recibieron. Y en ello tendrán que vivir resueltos a servir a Dios por amor, mientras vivan, sin fijar una fecha limite de tiempo y sin lamentaciones por los sacrificios que esto demande.

El que guarda fe y es constante en sus afectos en el servir, tanto así como en el cumplimiento de sus obligaciones sagradas y no defrauda la confianza que fue depositada en él, para expandir la Enseñanza, a ese se le dirá que es exacto y que vive conforme a la verdad.

En esta fidelidad van incluidos los intereses divinos en primer lugar en la vida de quien este voto tome, sin que esto se exprese de forma ostentosa. Por eso Jesús nos dice;

“El hijo del hombre no vino para que se le ministrara, sino para ministrar y para dar su alma en rescate en cambio por muchos”.

No se ha de olvidar que cuando se desarrolla la Conciencia Cristica, no se desenvuelve para ser servido, sino para que ésta esté en función del auxilio del necesitado a tal grado Cristico, que se da para rescate y poner término al sufrimiento de los demás.

Porque esta Enseñanza es sagrada y vale más que cualquier riqueza terrenal que se pueda tener, la que está constantemente fluyendo pura en los corazones de quienes se han rendido para su expansión y la portan cual valiosa antorcha de Luz en la noche más oscura, protegiéndola con su vida y dándola con su aliento.

La Enseñanza se da por entero al corazón humilde aquel que se ha hecho a si mismo un servidor y que lleva por delante siempre el estandarte de la Buena Voluntad, la Unidad y las Rectas Relaciones Humanas, sometiéndose al examen diario de la propia conciencia, dejando que se desenvuelva el Cristo a la luz de la rendición del “yo personal”, para no guardar ni un vicio o mala costumbre que se haya adquirido estando en la oscuridad de la inconciencia. Y limpiándose el sabor desagradable que esto deja, se someta enteramente solo a difundirla.

Así es como puede venir esta antorcha de Luz a las manos de quien la ame más que a su propia vida y la ofrezca siempre con el corazón de un buen amante.

El amor y fidelidad a la Enseñanza de la verdad es lo que faculta al buen discípulo para que ésta se revele en secreto dentro de su corazón y así muy íntimamente se ha de conducir con este amor como un enamorado que presenta a su amada a los demás, y con la cual ha de contraer el sagrado vinculo que los ha de unir hasta más allá de la desaparición física.

Solo viviendo de esta forma en completa fidelidad es como podemos comprender estas palabras que Jesús dijera en una ocasión;

“Te alabo públicamente, Padre, Señor del cielo y de la Tierra, porque has escondido estas cosas de los sabios e intelectuales y las has revelado a los pequeñuelos”.

Así de importante es vivir en fidelidad a la Enseñanza Sagrada de la Verdad, que Jesús elogia de modo publico a Dios, para que todos sepan mediante su divina potestad, jurisdicción y autoridad Cristica, de como la Divina Misericordia, deja que los que no son dedicados preferentemente al cultivo de las ciencias y letras; así como de aquellos que no tienen profundos conocimientos de una materia, puedan por vía de la pureza de su corazón obtener La Verdad. Siempre y cuando se mantengan bajos y humildes, contrapuesto a la soberbia del “yo personal”.

Esta ha de ser la medida del corazón amante de la verdad, aquel que por esta causa será llamado “mayor en el cielo”, tal como Jesús lo dijo bellamente:

“Verdaderamente les digo: A menos que ustedes se vuelvan y lleguen a ser como niñitos, de ninguna manera entraran en el reino de los cielos”.

Que todo aquel que quiera servir a la enseñanza primero ha de tener ese dócil requisito, semejante al que esta en la niñez, ese del estado del alma limpia de culpa, aquel estado divino en que Dios lo creo y envío a la manifestación en la gracia y justicia original.

Es volverse totalmente en conciencia al primer tiempo de cuando se era una criatura, con el buen juicio y la sensatez de la edad de la persona que ha alcanzado su plenitud vital, pero que aun no ha llegado a la vejez.

Y en esto el Cristo es muy claro, pues afirma que ni una sola de las personas significadas por esta carencia de inocencia, podrá tener acceso a la Conciencia Cristica, ya que solo aquel que supera en dotes del alma y tiene intensidad en la fidelidad a lo común y regular, será el principal entre sus semejantes por tener superior dignidad.

Jesús continúa diciendo al respecto;

“Por eso, cualquiera que se humille como este niñito, es el mayor en el reino de los cielos”.

Al decir cualquiera es una certeza de que este estado de conciencia y el cielo mismo están al alcance de todos. Por lo tanto sea el que fuere, aquel que tenga la sencillez y que se conduzca en conformidad a esta virtud, consistente en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades, y obre de acuerdo con este conocimiento, además de vivir postrado ante la Enseñanza Sagrada de la Verdad, y le sirva con la contundente belleza de la fidelidad, será quien obtenga la Conciencia Cristica.

No hay que olvidar que para construir cualquier relación la fidelidad es una necesidad absoluta.

En esto es bueno recordar aquella pregunta que le hiciera Moisés a su pueblo;

“¿Que esta pidiendo de ti la Presencia de Dios “Yo Soy”, sino que temas a “Yo Soy” tu Dios de modo que andes en todos sus caminos, y lo ames, y sirvas a “Yo Soy” tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma; que guardes los mandamientos de “Yo Soy” y sus estatutos que te estoy mandando hoy, para bien tuyo?”

Temer significa reverenciar, honrar y tener en alta estima los mandatos divinos, hasta tal punto que se lleve una vida en rectitud y conforme a los mandamientos de la Conciencia Cristica. Y con esta conciencia servirle solo a Dios, a quien le pertenece toda la gloria y es la verdad en todas las cosas.

Y quien quiera tomar los votos de fidelidad a la enseñanza tendrá que cumplir con la orden de su Cristo, la de vivir en continua Practica de la Presencia de Dios, junto con los establecimiento del Cristo, que tienen fuerza de ley para el aspirante a este voto; de ser totalmente incluyente, misericordioso y por sobre todo amar la actividad de difundir e implementar la Enseñanza fielmente.

Y esto se ha de hacer día a día, para bien del que solicita tomar los votos de fidelidad a la Sagrada Enseñanza de la Verdad, como para los demás, que son los seguros beneficiarios de todo el amor compasivo que la Enseñanza es en si misma.

No olvidemos jamás que la fidelidad es aquella capacidad espiritual proveniente del Cristo que nos da la virtud o el poder de dar cumplimiento a las promesas y esta a su ves es una acción soberana que permite el pleno cumplimiento de lo ejecutado mediante el verbo, por lo tanto todo aquel que quiera vivir en voto de fidelidad a la enseñanza sagrada de la verdad, tendrá que grabarse a fuego que ante todo la fidelidad es servir a Dios.

Y ésta se ha de ejercer siempre con la autoridad suprema e independiente de la Conciencia Cristica Desenvuelta, ya que ésta conciencia es excelente y no superada por ninguna falsedad del “yo personal”. En esto es bueno considerar lo que dicen los Proverbios;

“Hijo mió, no olvides mi ley, y observe tu corazón mis mandamientos, porque largura de días y años de vida y paz te serán añadidos”.

Así en este estado de conciencia se puede escuchar lo que el “Yo Soy” dice y expresa con cariño, para que se pueda llevar a cabo una vida con aquello que es arreglado a la Voluntad Divina y recta razón, con apego a la lealtad, fidelidad y amor.

Para vivir fielmente a la verdad hay que guardar y cumplir exactamente lo que manda y ordena el Cristo, asunto para lo que hay que examinar atentamente el propósitos que en su “joya” mora y darle a este la obediencia santa, como se la daría uno a la orden de un superior.
Esta santa obediencia dará mayor dimensión a la propia vida, añadiéndole más del justo peso que como alma se tiene, pero que la dejara en disposición de obtener la victoria final.

Recordemos las palabras tan precisas de Jesús con respecto a vivir fielmente a la verdad mediante la Conciencia Cristica;

“El que no está de mi parte, contra mí está, y el que no recoge conmigo, desparrama”.

Todo aquel que esta cerca de los mandatos del Cristo, que expresan la Buena Voluntad mediante el desenvolvimiento de los Siete Aspectos de Dios y que nutren el espíritu de comprensión, señalando lo que se ha de cumplir con respecto a la unidad y no permanece dividido, denotando la oposición y contrariedad del “yo personal”, con respecto a la Conciencia Cristica, entonces está con todo lo Cristico.

Más el que permanece dividido y no le es fiel a la Voluntad, Sabiduría y Amor del Cristo, está en contra de estas tres potencias divinas, y si esto es así, entonces en todo lo que haga y diga, esparcirá y extenderá por muchas partes lo que estaba junto, por lo tanto jamás podrá hacer la recolección de los frutos o la cosecha de la unidad de la Conciencia Cristica.

Por que si no se es fiel a esta Enseñanza y al Propósito que los Maestros Ascendidos conocen y sirven, no se puede ser portador de los objetivos del trabajo mundial de difundir la Buena Voluntad Mundial, y las Rectas Relaciones Humanas.

Agrega Jesús;

“¡Felices son los que oyen la palabra de Dios y la Guardan!”

Aquellos que los votos de fidelidad a la Enseñanza tomaren, han de considerárseles como aquellos que tiene felicidad a causa de darse por enterado de las perlas de sabiduría que las palabras de la enseñanza contienen y no las ignoran, más bien las observan y cumplen.


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