-NOVENA PARTE-
VOTOS DE FIDELIDAD A LA ENSEÑANZA
“LA FAMILIA DE LA RUEDA ”
Por: Fernando Castro
Santiago de Chile, 21 de marzo de 2009
Si has tomado los “Votos de Fidelidad a la Enseñanza”, es por que te has hecho uno con el Propósito de la Gran Hermandad Blanca por medio de recibir en tu corazón la repetición del Sagrado Sonido Uno, reflejo del sólido “Cuerpo de la Enseñanza” y que en lo interno te une a “La familia de la Rueda”, de aquellos que dan la Enseñanza, y poseen la postura interna de hacer girar la rueda. Portadores del Poder Creador del “YO SOY”.
Son los que hacen girar la rueda con sensibilidad, caridad y amor, realizando continuamente La Gran Invocación, limpiando la atmosfera, para permitir que el dulce misterio de la vida, haga su aparición y facilite el dulce néctar del “Cielo de la Satisfacción”, y esto permita por medio de su gran misericordia, que la Tierra se convierta en LA SANTA ESTRELLA DE LA LIBERTAD.
Los de la familia de la rueda se distinguen porque son aquellos cuyo propósito es lograr por sobre todas sus pretensiones particulares o personales, que la Tierra se convierta en una Tierra perfecta y libre de todo mal Karma. Que brille junto a los demás cuerpos celestes, emitiendo esa energía Cristica luminosa y calórica como un Sol, producida por las reacciones de la fusión de los millones de Cristos despiertos con el “YO SOY” y que en ella gozan de ese estado y condición de quienes no son esclavos y que están especialmente consagrados a Dios.
Los miembros de esta Familia de la Rueda, poseen el poder de hacer “Penetrar” todos los atributos divinos dentro del corazón de quienes escuchan sus sabias palabras diamantinas, provenientes del Vacío. Son por naturaleza divina hermanos mayores de todos los seres sensibles y potadores de Luz. En ellos el sonido del Gran Vacío susurra al oído de quienes escuchan sus suaves palabras que penetran el alma, diciéndoles a cada afligido y rechazado: “Yo soy la dulce respuesta del reclamo de amor, que tu cansado corazón suplica cansado y anhelante. Ven, toma mi mano que mis pasos están en la vía y camina junto a mi hasta que tus propias alas de polvo estelar remonten vuelo al cielo supremo”
Cada miembro de la Familia de la Rueda lleva su Cristo desenvuelto y transmiten la Enseñanza, porque que han liberado el “dorado néctar del corazón”, la esencia de la conciencia que saca de la oscuridad de la inconciencia. Y para darle el real poder y justificación al tesoro que portan, se convierten en renunciantes y van de pueblo en pueblo bendiciendo la tierra que sus pies tocan.
Viven solo de Dios y con toda razón se les puede llamar los hijos de la Nada, porque se han negado a si mismo, permitiendo que solo la Vacuidad se manifieste sin los reclamos de la carne, porque que la han subyugado a razón del “divino ayuno”, la No-Calificación.
Moran constantemente en el Reino de la Verdad en el que todas las cosas existen como realmente son, y poseen valor, intrepidez y un ávido espíritu semejante al león, por que son los hijos de “Aquel que es Como el Sol”.
Suben constantemente el monte de la negación recitando: “De la Nada Soy, de la Nada vengo y a la Nada Volveré”.
Son el gesto viviente de la rueda de la Enseñanza que supera el veneno de la ignorancia y liberan del engaño. Sus palabras son la música que nos conecta con el Ser.
Pero por sobre todo los de la familia de la rueda, no han de olvidar que la grandeza del que hace “Girar la Rueda de la Enseñanza” debe permanecer oculta a los ojos de los demás y servir con el mismo gozo de los que son del mundo. Deben hacer eco de las palabras del CRISTO: “Mi reino no es de este mundo”. Es el cielo supremo donde vive Dios: Eterno e infinito, sin límite de tiempo y espacio, donde no hay sufrimiento por que no hay apego.
Y es la senda que han de indicar aquellos que los “Votos de Fidelidad a la Enseñanza” tomen, girando una y otra vez la rueda de la enseñanza. Hasta que todos los seres sensibles alcancen su liberación dentro de la paz imperturbable del reino de YO SOY EL ABSOLUTO.
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