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VOTOS DE POBREZA


Por Fernando Castro

Vivir en votos de pobreza es vivir sin poseer nada, no tener nada, asunto que no se debe confundir por carencia de recursos económicos, sino que es pobreza en el sentido de desprenderse de todo lo que nos dificulta realizar el trabajo de Dios, es ser libre, es estar sin ningún tipo de ataduras, en donde solo manifestemos que Dios es nuestra única riqueza.

    Vivir realizando los votos de pobreza efectiva en nuestra vida, nos va liberando para llegar a la pobreza interna, aquella que es la ausencia de deseos, donde nuestra alma viva en la aspiración única por realizar el Propósito Divino, que todos alcancemos la otra orilla de la salvación, mediante el Plan Divino de Perfección para la tierra, aquel Plan, que los Maestros conocen y sirven, en cuyo trabajo debemos avocarnos desprendidamente de todo, salvo del fuego interno que nos a de dar el aliento constante en nuestra labor, aun cuando tengamos que vivir sólo de la fe en Dios, sin inquietarnos por nada, haciendo eco interno de las palabras del Maestro Jesús, que nos dice; “Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de Dios, y todas estas otras cosas le serán añadidas”. Esto es vivir en continua obediencia y en votos de pobreza, realizando lo necesario para conseguir vivir enteramente en el territorio de Dios, sujetos a su Divina Voluntad, de esa forma su virtud suprema de justicia, nos dará lo que nos pertenece, dándonos incluso, más de lo que nos corresponde, produciéndonos un gozo intimo y celestial, debido a lo que nos añade de bien, para que completemos nuestra felicidad.

    Continua diciendo Jesús; “Por lo tanto, nunca se inquieten acerca del día siguiente, porque el día siguiente, tendrá sus propias inquietudes”. Ya que esto nos trae desasosiego, falta de quietud que impedirá, que vivamos en la Practica de la Presencia de Dios, de continuo.

    El voto de pobreza, de vivir sin nada propio, nos libra de la avidez de acumular, y nos ayuda a desprendernos psicológicamente de las cosas que merecemos, manteniendo a raya la codicia que viene a ser para el alma el cáncer que la corroerá. Por eso Jesús nos dice; “Suficiente para cada día su propia maldad”. Ya que el proceder sin la bondadosa templanza habitual, de la Conciencia Cristica Desenvuelta, nos lleva a la acción mala e injusta.

    El voto de pobreza nos da la virtud de vivir al completo abandono en Dios, el que nos tendrá rebosantes de riquezas y aumentará lo que de abundancia tengamos como fruto, recordemos las palabras de Jesús, cuando nos hace reflexionar en el amor, de un buen padre que siente por su hijo, al preguntarnos; “De veras, ¿Quién es el hombre entre ustedes a quién su hijo pide pan…, no le dará una piedra, ¿verdad?”. Aquí el Maestro nos hace observar por correspondencia hacia arriba a Dios, a partir de nosotros mismos, para que en virtud de nuestro propio proceder veamos si en nuestro corazón está el dar todo aquello, que en general sirve para el sustento diario, a nuestros hijos, ya que sólo así, podremos tener la medida del amor de Dios, que tiene para con sus hijos los hombres, por eso, aquel que vive en votos de pobreza, vivirá de continuo en la observancia de esta virtud suprema, entonces sólo así, será capas de desprenderse de sus propias riquezas y ponerlas al servicio de los demás. Continua Jesús diciendo; “por lo tanto, si ustedes, aun que son inicuos, saben dar buenos regalos a sus hijos, ¡con cuanta más razón dará su Padre que está en los cielos cosas buenas a los que le piden!”.

    Vivir desprendido de todo es libertad, libertad que debe estar al servicio de los demás, ya que en nuestra naturaleza humana somos malvados e injustos y de proceder torcido, cuando en la Luz de nuestro Cristo no vivimos, por lo que a la educación de esta naturaleza inferior debe abocarse el candidato al Sendero Espiritual, comenzando por descalzarse y en santa obediencia, tomar los votos de pobreza.

    Vivir desprendido de todo es a modo de ejercicio continuo de nuestra conciencia, para conseguir no desviarnos de nuestro propósito, que es amar solo a Dios.

    En esto el Maestro Jesús es muy enfático, al decir; “Nadie puede servir como esclavo a dos amos; u odiará al uno y amará al otro, o se apegará al uno y despreciará al otro”. Esto es, porque en nuestro proceder no somos capaces de dos amores, aun cuando así lo creamos, ya que en esta acción siempre se va a estar en deficiente entrega por falta de firmeza afectiva y sincera.

    Por lo tanto quién los votos de pobreza tome, irá en firme ánimo de alcanzar estar fuertemente sometido, por voluntad y en forma obediente, enamoradamente a su único amo, el Señor de toda la creación, Dios Yo Soy el Absoluto.

    Entonces, así dirá, de si mismo a partir del día en que los votos de pobreza tome; “yo el esclavo del señor, solo viviré para Él, desestimando y teniendo en poco, desdeñando todo aquello que me aparte de mi pobreza interna, porque desde ahora viviré con indiferente y desapegada actitud a la vida y sus riquezas”.

    Jesús nos aclara diciendo; “No pueden ustedes servir como esclavos a Dios y a las riquezas”.

    Estas riquezas de la vida, se han de cambiar por la abundancia de cualidades y atributos excelentes que provienen del alma, y éstas sólo pueden venir a perfumar a quién descalzo transite el empinado monte que ha de llevarlo a la renuncia, subiendo en pobreza interna y siendo NADA.

    Porque, ¿Que aguante tendrá el candidato si no fuese sometido a los rigores del entrenamiento espiritual?

    ¿Qué tendrá finalmente en su vida si no se descalza?

    Estas preguntas son las que queman al de débil propósito, aquel que tome para ensalzamiento de su yo personal, los votos de pobreza, porque el Fuego Sagrado, que vigila la entrada a la ermita interior, consume toda presunción de ser algo, ya que a la morada de Dios, solo se puede entrar con la cualidad que mejor le asienta al candidato, la desnudez, y en esta desnudez, vestir las prendas exteriores, que han de identificarlo y estas son; pobreza interna, obediencia y servicio.

    Y como regla de conducta permanente, acatará las sabias palabras del Maestro Jesús, cuando nos advierte diciendo; “Cuídense mucho para que no practiquen su justicia delante de los hombres a fin de ser observados por ellos; de otra manera no tendrán galardón ante su Padre que está en los cielos”. Y la recompensa del servicio que Dios otorgará al candidato, será que viva en la Gloria de su Potestad por siempre.

    Vivir en la Practica de la Presencia de Dios, es vivir de continuo en la observancia de la fe, que ponemos en ella, y ésta sólo se puede obtener en la entrega que considere los votos de pobreza, que ha de llevarlo a la exactitud de la renuncia, siéndole totalmente fiel.

    Descalzo se ha de estar a los pies del Maestro, en la desnudes del alma, evidenciando en pobreza interna, que se está al servicio de la vida, vistiendo la tela vasta de la humildad, de matices sencillos y pulcro, a fin de mostrar al viento, que en cuanto a la vanidad no es preparado el ser externo, manteniéndolo en un vestir crudo sin preparación, para que solo las virtudes del alma refleje y broten como la leche de dulce beber.

    Jesús en su palabra que siembra y cultiva corazones nos dice; “Por eso, cuando andes haciendo dádivas de misericordia, no toques trompetas delante de ti, así como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para que los hombres lo glorifiquen”. Esto es para que cuando andes de un lugar a otro, dando pasos de sencillez, ministrando gratuitamente, no olvides hacerlo en tú retiro interno, la Conciencia Cristica, en la virtud que inclina tú animo, de compadecerte de las miserias de los demás, haciéndolas tuyas.

    Evita su proclamación para no ensalzar a tú yo personal con la diversidad de palabras, según la fuerza de la vanidad con la que tú boca, impele a glorificar su falso proceder, dándole realce a algo que no lo tiene, y para que no olvides, que solo de uno es la “Gloria y el Poder Por Siempre, Dios.

    Así que no guíes tus pasos, reuniendo el afán de los demás con fines que resultan ilícitos para el alma y contrario a los votos de pobreza, pero que engrandecen tu ego, y aleja el espíritu de la verdadera y santa renuncia, el llamado es para que no actúes con hipocresía.

    Por eso, lo que más le conviene al candidato es caminar vestido, con los votos de pobreza, aquellos que reflejen la luz del alma y opaquen notoriamente el lucimiento del ser externo, como símbolo de lo que pasa entre su alma y Dios.

    Cada uno se viste de acuerdo a la propia naturaleza interior, por lo tanto si has de en pobreza interna guiar tu vida, que tu vestimenta exprese tu realidad esencial, lo que eres, NADA.

    Por eso, cualquiera que quiera tomar los votos de pobreza deberá permitir, que en cuanto a su servicio a la vida le resuenen internamente las palabras del Maestro Jesús, cuando dice; “Les digo en verdad: ellos ya disfrutaron de su galardón completo. Lo que nos dice, es que tiene conformidad con lo que siente y piensa, de aquellos que proclaman sus virtudes y hechos de su servicio a la vida, glorificándose ellos mismos, y nos dice que, ya perciben y gozan los productos de esta proclamación, al igual que sus utilidades en el instante que lo hacen y este es su premio a los meritos de su servicio.

    Por eso, le conviene mucho al servidor deponerse ante su Santa Presencia “Yo Soy”, y dejar que ella lo vista con prendas de vestir exteriores, que realcen su entrega en silencio y desprovisto totalmente del afán de lucro personal y fama.

    Jesús dice al respecto; “Más cuando tú hagas dádiva de misericordia, no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha, para que tus dádivas de misericordia sean en secreto; entonces tu Padre que mira en secreto te lo pagará”.

    Cuando tú animo te incline a compadecerte de las miserias de los demás, no esté tu ser externo en medio, así sea tu servicio en forma recta, sin torcerse y a cargo de la Conciencia Cristica, a fin de supervisar tu compasión para que ésta sea cuidadosamente reservada y oculta, que solo Los ojos de Tú Presencia de Dios “Yo Soy”, observen tus acciones y tenga en cuenta a bien, para el día en que tengas que ver su Santo Rostro.

    Por eso, a modo de ir deponiendo tu yo personal, conviene mucho desazonarlo mediante la privación de algún deleite, asunto que se puede lograr mediante la acción y el efecto del ayuno interno, aquel que priva al que vive en obediencia consumir los elogios del mundo externos, porque estos arrebatan al ser externo, impidiéndole oír los asuntos del alma, así como la comida es para el sustento del cuerpo, el ayuno de esta, es para el alma su alimento, que se ha de darle con devoción desde las doce de la noche antecedente.

    Es en esta acción cuando el estado de Conciencia Cristica, comienza ha realizar su acto en el yo personal, al deponerlo mediante el gozo que conlleva vivir solo de Dios.
    Así, el Maestro Jesús nos sugiere al ayunar, lo siguiente; “Cuando Ayunen, dejen de ponerse de rostro triste como los hipócritas, porque ellos desfiguran su rostro para que a los hombres les parezcan que ayunan”. Que no se debe afear el orden y hermosura del semblante y de las facciones, fingiendo las cualidades de alguien que vive en apego a los votos de pobreza y lleva su vida en ayuno, ya que en esto está su propia actitud denunciando que aquello no es cierto, pues aquel que se entrena día a día en la mortificación del ayuno por devoción, principalmente lleva el buen animo de vivir en la Practica de la Presencia de Dios, sin ponerse careta de apesumbrado o triste.

    Los votos de pobreza son la antesala de vivir en la abundancia del alma, con tan solo el sayal de la renuncia, labrado de la humildad e hilvanado con puntas largas a la carne, el que se ha de coser después de otra manera, uniendo así el ser externo al Cristo y este a la Poderosa Presencia de Dios “Yo Soy”, para fundirse con la túnica sin costura para siempre a Dios.

    El que los votos de pobreza tome deberá desde el principio saber que al hacerlo adquiere el compromiso de mantenerse en santo silencio e ir prestando servicio a la totalidad de la vida.

    Sabrá de inmediato en su voto de pobreza, asentir en servir a Dios y a sus Santos Maestros, para lo que ha de estar sujeto, cumpliendo solo la Voluntad Divina y todo lo que ayude a cumplir con el Plan Divino de Perfección de la tierra.

    El ejercicio de los votos de pobreza, le permite a quien los lleve con virtud de renuncia, a que el conjunto de las cualidades divinas que moran en el Cristo, se vuelquen como un remanso de aquella virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, lo aparten de la turbación y de las pasiones que trae la abundancia de bienes y cosas preciosas, cuando no se tiene el corazón en Dios y los ojos en el suelo, renuncia que lo hace atractivo, independiente de las facciones del yo personal, que casi siempre son ilusoria o producto de engaño.

    Por eso, es importante vivir desprendido de todo, con genio pacifico, sosegado y apacible, así los rayos directos del Cristo, iluminen el andar, con la gracia de dar gratuitamente, sin costo alguno, con buen modo y sin ningún merecimiento particular como solicitud para su servicio a los demás, que su entrega sea una concesión gratuita de todo lo que lleva de bien, y que es producto de vivir tan desprendidamente de todo y a la buena de Dios.

    Jesús dice; “Recibieron Gratis; den gratis”. Que se de, de gracia, con Los Siete Rayos del Cristo totalmente desenvueltos. Continua Jesús diciendo; “No consigan oro, ni plata, ni cobre para las bolsas de sus cintos, ni alforja para el viaje, ni dos prendas de vestir interiores, ni sandalias, ni bastón; porque el obrero merece su alimento”. Aquí encontramos la mejor sugerencia a vivir totalmente entregados a Dios, en fe total a su voluntad, que es el bien para con todos sus hijos, y no perder la cabeza por la abundancia de bienes y cosas preciosas como el oro, que siendo escaso en la corteza terrestre, produce confusión mental y actitud de grandeza en la persona que lo busca, haciendo que ésta se manifieste con apariencia muy superior a la que realmente le corresponde.

    Vivir sin confianza en Dios, no es propio de quien los votos de pobreza realiza, ya que éste en su santo ejercicio de pobreza, ya no fía su vida en llevar repartido el peso de sus riquezas en su alforja, que es el temor de perder lo obtenido y no tener nada, y que se lleva cómodamente de un lado a otro, por que la alforja del discípulo de la Luz, es su Poderosa Presencia de Dios, “Yo Soy”, por lo que no necesita ni provisión de comestibles necesario para sus viajes, ya que Dios lo Proveerá siempre.

    El viaje de la vida debe estar desprovisto de toda intención por tener para uno riquezas, y éstas solo deben ser aquellas que provengan del alma, por eso a de desprenderse de todo, aquel que ha de servir como esclavo de Dios y no llevar más prenda de vestir que la humildad y la renuncia.

    Así no necesitará más bastón para apoyarse al caminar que Dios mismo, y sus pies serán más ligeros si se descalza, aun del calzado más liviano, para que así estos caminen totalmente desnudos, tocando la santa tierra por donde vaya, en total rendición a la Fuente Suprema de Todo el Cosmos.

    Con los votos de pobreza el candidato se convierte en el esclavo del señor, rendido, obediente y enamorado. Se vive desprendido de todo al reconocer a la Poderosa Presencia de Dios, “Yo Soy” en medio del pecho, que lo llena de sentimientos de complacencia por esta posesión, por eso Jesús nos dice; El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que un hombre halló y escondió; y por el gozo que tiene, va y vende cuantas cosas tiene, y compra aquel campo”. Viene a ser esa cantidad de virtudes, preciosas y de riquezas interiores reunidas, guardadas para desenvolverlas en el día en que es descubierto por su poseedor, devolviéndole la remembranza de bienes celestiales que son apetecibles, para el esclavo del señor.

    Quien vive en pobreza interior se convierte en poseedor de ese terreno extenso, fuera del alcance del mundo y que es una tierra fértil y laborable, que fue descubierto gracias al despojarse de todo, al sacrificar al interés lo que ya no tiene valor para él, traspasando todo lo que posee por el precio convenido con la vida, precio que ha de pagar con la virtud interior, de vivir solo de Dios, obteniendo la alegría y el buen animo, inflamándosele el alma en medio de su pecho que lo ha de sacar para siempre del sufrimiento del mundo. Y de ese momento en adelante solo vivirá sostenido en la Voluntad de Dios.

    Quien viva solo de la fe en Dios, permanecerá para siempre vestido y sostenido, con más de lo que siempre soñó tener, pero para ello tendrá que dar un paso al vació, en medio de la oscura noche de su alma, en donde solo el buen entendimiento será su Luz que lo guié, ya que a sus gritos de auxilio solo vendrán a él, lo que tenga de logrado, y en un fuerte abrazo a su conciencia se ha de apegar a ella, para así obrar en conformidad a lo que ésta le dicte y parezca justo, pues, solo con esto podrá obtener la libertad que está más allá de este logro interno, y aun cuando parezca innecesario, el alma siempre lo solicitará, clamando para que el candidato la pueda desposar.

    Cuando nada se es, nada se ha de llevar,
    Ya que solo llevando nada, en la nada se puede quedar,
    Quedándose sin quedarse, es como se puede quedar.

    En la Santa Indiferencia al mundo se ha de vivir,
    Pues en ella está,
    el poder poseer sin poseer.

    Si no se camina en el olvido de si, la vida se olvida de uno
    Y por ser mucho, solo con lo mucho se ha de quedar.

    Para caberle a la vida, nada se ha de ser,
    por que la senda que lleva a la nada, estrecha es
    Así que, solo con tú propio ser tendrás que subir,
    Siendo nada al monte de la negación.
    Y siendo nada en la nada te has de quedar
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ESCUELA METAFÍSICA DE CHILE

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