VIVIENDO EN SANTO VOTO DE PUREZA
Por Fernando Castro
Vivir en santo voto de pureza cristica, es tener la cualidad de ser puro; es vivir libre y exento de toda mezcla de otra cosa, que no sea vivir enteramente en renuncia hacia el sendero que lleva a Dios, porque se ha de recordar que para llegar a ser un renunciante, primero se ha de vivir en santa renuncia cristica, ya que solo hay que creer en Dios, vivir con Dios, y para Dios, para lograr esta integridad.
El que quiera vivir en santo voto de pureza, deberá tomar el compromiso de permanecer puro de pensamiento, palabra y acción, a tener moderación de las pasiones o sentimientos a lo largo de toda su vida.
Deberá Apegarse a las palabras del salmista que sugiere; “morar en el lugar secreto del Altísimo”. Esto es habitar o residir habitualmente en la Presencia de Dios “Yo Soy”, que cuidadosamente se tiene reservada y oculta en el corazón, lugar donde habita Dios en cada uno.
La única forma de permanecer en santa pureza, es vivir solo en Dios, ya que bajo su sombra; “Te librará de la trampa del pajarero”. Porque solo viviendo en continua Practica de la Presencia de Dios, es como éste, te sacara o preservara de un problema, mal o peligro. Así como de cualquier agudeza hábil que venga hacia ti para engañarte, te protegerá de cualquier ardid que quiera perjudicarte.
A través del desenvolvimiento de la Consciencia Positiva y de la Consciencia Cristica, se ha de proteger la mente de todos los instintos bajos como:
• Engaño; Ya que no se puede vivir en santo voto de pureza cristica, si se vive falto a la verdad en cuanto a lo que se dice, hace, cree, piensa o discurre.
• Odio; el que aspirar al Sendero Espiritual, no puede vivir con antipatías y aversión hacia algo o hacia alguien cuyo mal se desea.
• Temor; no se puede tener pureza si se esta con la pasión del animo en continua presunción o sospecha, ya que esto lleva a vivir en desconfianza hacia los demás, entorpeciendo las Rectas Relaciones Humanas.
• Celos; vivir en santo voto de pureza, es estar lejos y sano de los celos, ya que estos son una forma aguda de autoritarismo, que puede producir a su vez nuevos desequilibrios: obsesiones, ideas fijas, descargas impulsivas y pasionales, con gran detrimento de las personas aprisionadas, lo que impide obtener la cualidad de puridad.
• Enojo; para vivir en santo voto de pureza, se tiene que tener mucha observación de los movimientos del ánimo que susciten ira contra los demás.
• Orgullo; tomar los votos de santa pureza, implica con anterioridad vivir en los votos de humildad y abandonar el orgullo, ya que éste se basa en una sensación cualquiera de superioridad, es pariente cercano de la vanidad.
• Lujuria; el que desee vivir en santo voto de pureza cristica, se ha de mantener siempre en la observación de la ausencia de deseos y no caer en el vicio de los apetitos desordenados de los deleites del “yo personal”.
• Codicia; vivir en santa pureza, es vivir lejos del afán excesivo de riquezas, que roben la limpieza de la intima relación con Dios.
Vivir en voto de pureza, incluye la observancia de la no-violencia, no hacerle daño a ninguna parte de la vida. Y la adherencia a una dieta donde no se tenga que matar a ningún animal para comer.
Se ha de procurar vivir siempre en belleza interna a fin de reflejarla externamente con espontaneidad, lleno de la alegría de portarla y vivas optimismo sin violencia.
La pureza que se debe desenvolver es aquella que posee la energía natural que permite ponerse en acción inmediatamente y sin esfuerzo alguno, cuando sea necesario prestar auxilio, ya que la verdadera energía es invisible como la elegancia.
Y en esa elegancia invisible que no tiene suciedad, también se ha de despojarse de lo superfluo, accesorio o inútil.
La conducta del que vive en santo voto de pureza, es decente y sabe esperar sin agitación todo lo que tarde en llegar. Su estado de conciencia es la no-calificación, y vive vaciado de todo contenido mental, en la imperturbabilidad del Ser.
El que aspira al Sendero Espiritual y toma los votos de pureza, deberá saber que esto le implicará no estar motivado por un interés personal, ya que deberá aprender a vivir en la propia grandeza de su Real Presencia de Dios, “Yo Soy”, sin decaimiento, constante y eterno.
Vivir en santo voto de pureza, es vivir apegado a la verdad, asunto que ha de lograr el aspirante al Sendero Espiritual gradualmente, dándose cuenta y viviendo en conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente.
Por eso dice el salmista; “Su apego a la verdad será un escudo grande y baluarte”. Que la inclinación hacia la verdad será su arma defensiva que llevara siembre embrazada, para cubrirse y resguardarse, de las ofensivas y toda agresión que intente sacarlo de su pureza, así ésta afición a la verdad, también le construirá una obra de fortificación que sobresaldrá frente al discípulo en un Angulo saliente, unido a él, que será su amparo y defensa.
El orden que hay que seguir para purificarse es primeramente darnos cuenta de nuestra carencia de alguna cualidad de los Siete Aspectos de Dios, e ir en su búsqueda con la ayuda del Cristo, así corregir esta insuficiencia.
Segundo observar los movimientos desordenados de nuestros pensamientos e ir en búsqueda de la comprensión para tener una mente recta y así proceder oportunamente.
Tercero vigilar los sentimientos y regularlos.
Cuarto conocer el propio corazón y procurar desenvolver los siete dones del espíritu santo, que se encuentran en él, esperando para auxiliar la vida de quien permita al Santo Cristo Propio, que los encienda, opacando al “yo personal”, para que estos dones ardan fácilmente desprendiendo Las Llamas Divinas, que consuman todo lo que no sea igual a la Luz de Dios.
Todo esto se debe hacer suavemente y uniendo a ello La Practica de La Presencia de Dios.
Por eso San Pablo, nos dice; “Por consiguientes, les suplico por las compasiones de Dios, hermanos, que presenten sus cuerpos como sacrificio vivo, santo, acepto a Dios, un servicio sagrado con su facultad de raciocinio”. Es decir que Por consecuencia, cuya conducta guarda correspondencia con los principios cristicos, se les ruega a aquellos que quieran vivir en su Santo Cristo Propio y en su amor compasivo, que ofrezcan su pensamiento, sentimiento, vitalidad y su físico, como un acto digno de veneración y respeto, que sea agradable y bien recibido por Dios, intenso, fuerte y perfecto; así como totalmente libre de toda culpa y con la potencia moral, usando siempre la razón.
Aquel que quiera tomar los votos de pureza, deberá considerar que hay cuatro grados de pureza, que podemos conseguir con una fiel cooperación a la gracia del Cristo.
El primero es purificarnos de los pensamientos y sentimientos negativos.
El segundo es hacernos conscientes de nuestros hábitos negativos y afectos desordenados.
El tercero es salir de la ignorancia, mediante la observación profunda de las cosas.
El Cuarto es aprender a vivir con la belleza, asunto que nos conducirá a la claridad.
De esta forma realizaremos aquello que San Pablo dijera al respecto; “Además, los que pertenecen a Cristo Jesús han fijado en un madero la carne junto con sus pasiones y deseos”. Significa que a más de esto los que viven en su Santo Cristo Propio, han efectuado la acción y el efecto de fijar aquella parte material o corporal de si mismo en oposición al Cristo, en una pieza de madera firme; que son los ejercicios espirituales que han de mantener recto al devoto en su castidad y que son los tres contrarios al desenvolvimiento del Cristo, el mundo, la mente perversa y la carne.
El primero se vence con el santo retiro en el cristo y renunciando a las pompas y placeres del mundo.
La segunda se vence con el conocimiento de si mismo y con el desenvolvimiento de los Aspecto de Dios, Voluntad, Sabiduría y Amor, además de mucha meditación y humildad.
La tercera se vence con las disciplinas espirituales y con los votos de:
• Humildad
• Pobreza interna
• Obediencia
• Caridad
• Retiro
• Renuncia y servicio
La parte material o corporal que es el “yo personal” es el mayor enemigo del discípulo, ya que este no lo podemos extirpar de nosotros, por lo que es necesario vivir en observación de la perturbación o el afecto desordenado del ánimo y de los movimientos afectivos hacia las cosas que se apetecen. Su control implica poner en práctica los requisitos del Sendero Espiritual, que serian el “madero” y estos son:
• Discernimiento
• Ausencia de deseos
• Recta conducta
• Amor
Por lo tanto el que quiera vivir en santo voto de pureza deberá considerar, las virtudes cardinales o la fuerza fundamental de un Cristo, para desenvolverlas y estas son cuatro:
• Prudencia
• Justicia
• Fortaleza y templanza
Estas tienen su principio y objetivo de sublimar los cuatro cuerpos inferiores del ser humano que al entrar la Luz del Cristo en ellos empiezan a centrarse a este Principio Vital Universal.
Así, la PRUDENCIA consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello, virtud que nos ha de conducir de lo irreal a lo real.
La virtud de la JUSTICIA nos inclinará a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece, nos conduce a la rectitud en todo.
La FORTALEZA que consiste en vencer el temor y huir de la temeridad, nos lleva a vivir confiados en la Voluntad de Dios, que es la convicción de que solo lo bueno nos va ha suceder.
La TEMPLANZA consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos, sujetándolos a la razón. Nos conduce a vivir con moderación, sobriedad y continencia.
San Pablo nos sigue diciendo; “porque el que esté sembrando con miras a su carne, segará de su carne la corrupción; pero el que esté sembrando con miras al espíritu, segará del espíritu vida eterna”. El que este arrojando su intención para arreglo de su conducta torcidamente, solo para lograr engrandecimiento del “yo personal, por abuso de sus costumbres y malos hábitos, solo logrará alterar y trastocar su discernimiento, más el que esté esparciendo buenas acciones y dando auxilio a los demás, con intención de vivir en la Practica de la Presencia de Dios, recibirá las mieses de ésta, así como aquella fuerza interna sustancial, que obra en él, y le proporcionará la vida que no tendrá principio ni fin.
FRUTOS PARA ALCANZAR LA PUREZA
El que aspira a vivir en santo voto de pureza tendrá que construir esta puridad, dando a la vida, Los Doce Frutos del Espíritu Santo:
El primer fruto ha de ser CARIDAD, la que consiste en amar a Dios por sobre todas las cosas, y al próximo como así mismo.
El segundo fruto será PAZ, para que ponga en su ánimo la virtud de la tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y a las pasiones del “yo personal”.
El tercer fruto será LONGANIMIDAD, para que éste fruto siempre esté en aquellas adversidades de las noches oscuras del alma, con grandeza y constancia de ánimo.
El cuarto fruto será BENIGNIDAD, que le dará la cualidad de ser afable, benévolo y piadoso con los demás.
El quinto fruto será FE, para que viva siempre con la seguridad y aseveración de que la Voluntad de Dios es solamente el bien para nosotros.
El sexto fruto será CONTINENCIA, así viva siempre en moderación de las pasiones y sentimientos del “yo personal”.
El séptimo fruto será GOZO, ese sentimiento de complacencia que ha de sentir por la posesión de llevar a Dios dentro de si mismo, dándole alegría de ánimo de continuo.
El octavo fruto será PACIENCIA, la que consiste en saber esperar sin agitación todo lo que tarda en llegar…la paciencia es una expresión del Segundo Aspecto de Dios, Sabiduría y que proporciona a quien la tiene desenvuelta, desprendimiento de si mismo.
El noveno fruto será BONDAD, para que se tenga esta virtud natural de hacer el bien a los demás.
El décimo fruto será MANSEDUMBRE, así viva lleno de este requisito benigno y suave, en el trato con los demás.
El undécimo fruto será MODESTIA, ya que ésta es la virtud que modera, templa y regla las acciones externas del “yo personal”, conteniéndolo en los limites de su estado, para evitar el ensalzamiento personal.
Y el duodécimo fruto será CASTIDAD, y es la que otorga a quien tome los votos de pureza, la integridad, por ser la virtud de abstenerse de todo goce terrenal y de no mirar nada más que no sea su intima relación con Dios y así viva solo para Él.
LAS POTENCIAS DEL CRISTO
Las potencias del Cristo son tres y su desarrollo conduce al aspirante al Sendero Espiritual y a vivir en completa integridad, estas son:
• Memoria
• Entendimiento
• Voluntad
La memoria solo nos ha de servir en el sendero para recordarnos nuestra Identidad Divina y a vivir de continuo en la Practica de la Presencia de Dios, que ha de ser nuestro objetivo día a día.
Por eso Jesús dijo: “Nadie que ha puesto la mano en el arado y mira a las cosas que deja atrás es muy apto para el reino de Dios”. Significa; que ninguna persona que se ha situado en el lugar adecuado que es su Santo Cristo Propio, aquí señalado como el “arado”, instrumento divino del Sendero Espiritual, movido por la voluntad de Dios y que sirve para labrar esta senda, abriendo surcos en ella en profundidad sin voltear, para agilizar su transito y su siembra, está mirando hacia la parte que queda a las espaldas de él, lugar donde va quedando todo su pasado y que es como la tierra superficial de la conciencia no ocupada por el Cristo, en donde no conviene estar ni mirar, ya que para lograr vivir en la Conciencia Cristica, se debe ir siempre adelante y arriba, porque Dios pone el aguante, pero para esto se debe ser hábil a propósito en mantenerse en el Eterno Ahora.
El entendimiento, es la potencia de la Conciencia Cristica desenvuelta, en virtud de quien la desarrolla, y pueda concebir las cosas, además de compararlas y juzgarlas, así como induce y deduce otra de las que ya conoce, lo que le facilita salir de lo irreal a lo real.
Por eso el salmista nos enseña a pedir a Dios, entendimiento diciéndole; “hazme entender, para que observe tu ley, y para que la guarde con todo el corazón”. Es pedir tener idea clara de las cosas y examinar atentamente los Principios Universales, nacidos de la CAUSA PRIMERA o de las cualidades de sus Aspectos Divinos, es observarlas y cumplirlas.
La voluntad, es aquella capacidad que tiene el discípulo para superar obstáculos o dificultades; que cuando esta en rendición, renuncia y en votos de humildad, ésta se depone para que solo la Voluntad Divina se manifieste y determine los acontecimientos en su vida.
Por eso Jesús nos dice; “No puedo hacer ni una sola cosa por mi propia iniciativa; así como oigo, juzgo; y el juicio que yo dicto es justo, por que no busco mi propia voluntad, sino la voluntad del que me envió”. Que no puede el aspirante al Sendero Espiritual, ejecutar y poner por obra una acción o tener derecho de hacer una propuesta en tanto no se está en el Cristo, ya que solo en este estado de conciencia, es como se puede hacerse cargo o darse por enterado de aquello que le hablan. Solo de este modo se puede deliberar acerca de la culpabilidad de alguien, o de la razón que le asiste en un asunto y sentenciar lo procedente, asunto que debe ser una operación del claro entendimiento, ya que ésta es la facultad del Cristo, por la que el discípulo puede distinguir el bien del mal y lo verdadero de lo falso, facultad que le permite pronunciar fallos, según la ley de Dios y obrar según justicia y razón.
Ya que quien aspire a la pureza debe renunciar a aquello que es característico de cada persona; la voluntad de su “yo personal”, para que se manifieste en él, la Voluntad de Dios y sus cualidades.
Jesús nos dice en la sexta bienaventuranza; “Felices son los de corazón puro, puesto que ellos verán a Dios”. Un corazón limpio es aquel que tiene Los Siete Aspectos de Dios totalmente desenvueltos y que ha ajustado su voluntad, inteligencia y actividad a las exigencias del Sendero Espiritual, que lo ha de llevar a la ascensión, principalmente en dominio de las tres virtudes principales: caridad, rectitud y compasión, más apego absoluto a la verdad y amor a la Enseñanza.
Feliz es aquel que tiene ese estado del ánimo que se complace en la posesión de Los Siete Dones del Espíritu Santo y que esta libre y exento de toda mezcla de otra cosa que no sea la Practica de la Presencia de Dios.
Tiene la capacidad de percibir todas las cosas por los ojos, sin la calificación negativa, mediante la acción de la Luz del Cristo. Y nunca olvida que existe la promesa de que a los limpios de corazón se les concederá ver a Dios cara a cara y que serán semejante a EL.
Vivir en santo voto de pureza, nos permite ver según el Cristo y percibir a los demás como a un cercano, nos permite considerar nuestro vehiculo físico y el del próximo, como el Templo del Espíritu Santo, una manifestación de la belleza divina en la Tierra.
Por eso Jesús nos sigue diciendo; “Muy verdaderamente te digo: a menos que uno nazca de nuevo, no puede ver, el reino de Dios”. Esto quiere decir; muy grande y excelente con toda la verdad, que aquel que no toma los votos de pureza y desenvuelve su Conciencia Cristica, no podrá aparecer de su interior y mucho menos percibir por los ojos del Cristo, la Luz. Y sin este nacimiento no podrá comprender o conocer el nuevo estado de cosas en que rige la consecución de la gloria y bienaventuranza eternas y la voluntad de Dios.
COMO LOGRAR LA SANTA PUREZA
El secreto para lograr vivir en santa pureza, está en controlar los procesos mentales y las emociones negativas. La impureza comienza siempre en la mente y ésta es sostenida por el cuerpo de deseos, para incurrir en lo mal-calificado.
Así que el discípulo tendrá que recurrir a una cualidad de la pureza para lograr éste cometido y es una gran DISCIPLINA y ejercitarla diariamente.
En esto ayuda considerar lo que dice San Pablo, apóstol de Jesús, en cuanto a saber cuando nuestra actitud y las cosas son puras; “cuantas cosas sean verdaderas, cuantas sean de seria consideración, cuantas sean justas, cuantas sean castas, cuantas sean amable, cuantas sean de buena reputación, cualquier cosa que haya digna de alabanza, continúen considerando estas cosas”. Cuando las cosas que digas o hagas sean con toda la verdad o con verdad, puedes continuar tu cometido de ser limpio, así como todo lo que se haga debe ser sentado y compuesto en las acciones y en el modo de proceder, con justicia y razón.
En esta pureza se ha de ser gustoso, apetecible, así como agradable y divertido. También se deberá atenerse a todas las cosas que se consideran como licitas, dignas de ser amadas, afables, complacientes y afectuosas, que tengan prestigio o estima.
Y que todo el actuar de quien aspire a los votos de purea, tenga urbanidad y respeto de superior calidad.
Por lo que se debe considerar que:
• La pureza es un asunto íntimo y personal.
• Que no se practica en grupo, ya que no es un asunto de la colectividad.
• Que depende de cada discípulo, es algo muy privado.
Cada cual debe tomar su propia decisión si desea lograr este estado de Conciencia Cristico y mantenerlo en su vida.
LAS VIRTUDES ESPECIALES DE UN CRISTO
El que quiera vivir en santo voto de pureza tendrá que armarse de las virtudes especiales del Cristo, en cuanto a su Aspecto Pureza y desenvolverla en el silencio y humildad interior; asunto por el cual tendrá que comenzar por tener un:
• Gran amor que supere en tamaño, dotes e intensidad a lo común y regular de las personas que no tienen tan sagrado propósito.
• Su modo de ser y carácter tendrá que llevar desenvuelto el Cristo, a modo de ser atractivo o agradable a los demás.
• Se conducirá con fuerza exterior la que le ha de venir de su Santo Cristo Propio y sus virtudes para producir efectos positivos, será su constitución y naturaleza en todo lo que haga.
• Tendrá natural inclinación a la nobleza anteponiendo el decoro a la utilidad y al interés personal.
• Vivirá en prontitud y dispuesto a mantenerse de continuo en La Practica de La Presencia de Dios, a darle culto y hacer su santa voluntad.
• Vivirá de continuo en votos de pureza, asunto que le ayudará a obtener el entendimiento o potencia cognoscitiva racional del Cristo, para que abunde en su conciencia.
• Ha de desarrollar esa sensación interior que resulta de una impresión material hecha en sus sentidos que le ayudará a percibir y a obtener claro conocimiento de las cosas.
EJERCICIO ESPIRITUAL PERMANENTE
El que aspira a tomar los votos de santa pureza, deberá mantenerse en constante observación de no caer en faltas de rectitud o defectos morales en sus acciones, en otras palabras que no tenga el hábito de obrar mal.
Por lo que deberá, sostenerse en su Cristo, para evitar:
• La exagerada exaltación del propio “yo personal”, y dejar de considerarlo como centro de la atención y actividades generales.
• Abandonar la intranquilidad, el temor, la angustia y la inquietud por ser actitudes del “yo personal” que denotan la falta de fe y de no vivir en La Practica de la Presencia de Dios.
• Procurar poner en practica uno de los requisitos del Sendero Espiritual, discernimiento, para poder dejar la falta de exactitud en lo dicho o hecho y así desenvolver puntualidad y fidelidad en todo lo que se diga o ejecute.
• Erradicar por completo la falta de recto modo de proceder y vivir en disposición constante del Cristo para las acciones conforme a la ley moral, aquella que se cumple mediante la aceptación del pensamiento y sentimiento humano.
• Se vigilará constantemente en no tener perturbaciones o afectos desordenados del ánimo o apetito vehemente de algo, que perturbe su inviolable propósito.
• Será vigilante de no caer en la insensibilidad de no afectarse por el sufrimiento de los demás y de no conmoverse ante nada.
• En el propósito de vivir en voto de santa pureza, se ha de cuidar de no hacer y decir asuntos que estén fuera del orden o común modo de obrar.
• Evitar ser muy raro, desordenado y excesivamente peculiar ya que esto puede traer inclinaciones al rechazo por parte de los demás, asunto que seria un obstáculo para el propósito de ser un servidor.
VIRTUDES POR ADQUIRIRSE
PARA VIVIR EN VOTOS DE SANTA PUREZA.
Principalmente se ha de tener un carácter apacible, sosegado y sin turbación física y moral, para que sea un remanso despejado y tranquilo para todo aquel que en él, busque auxilio.
• Seguridad en si mismo, ya que esta confianza se traducirá en buen ánimo y vigor para prestar servicio.
• Velará por tener control de los propios impulsos y reacciones, lo que se logra mediante La Practica de la Presentencia de Dios.
• Tendrá que buscar incansablemente aquel imprescindible atributo del Cuarto Aspecto de Dios, Pureza, para tener la cualidad de puro en todo lo que diga y haga.
• Buscará ser siempre ligero en el obrar, sobre todo en procurar el bien ajeno aun a costa del propio.
• Se ejercitará siempre por lograr puntualidad y fidelidad en la ejecución de todo lo que diga y haga.
• Finalmente una de las virtudes necesarias que habrá de adquirir aquel que en voto de pureza quiera vivir, será: la divina ecuanimidad en todos los actos y juicios, que realice y emita.
LA CONDUCTA MÁS PROVECHOSA
Jesús nos señala la conducta a seguir para vivir en santa pureza, al decirnos; “Si ese ojo derecho tuyo te está haciendo tropezar, arráncalo y échalo de ti”. Esto es una aseveración terminante, que da énfasis a tomar una decisión violenta en cuanto ha arrancarse de uno la mal-calificación con que se vive, actitud negativa que proviene de un estado de conciencia, necia, apartada de la rectitud, o situada en el lado opuesto al del Cristo.
Y esto hace que demos con nuestra comprensión en un obstáculo al ir andando por falta de discernimiento, con lo que se puede caer en confusión y vivir en lo irreal, situación critica ya que ésta propiciará el detenerse, incitando a que no avancemos en el Sendero Espiritual, por lo que hay que sacar con violencia y de raíz la falta de discernimiento, que está adherida o forma parte del “yo personal”.
La sugerencia es hacer que este estado de inconciencia vaya a parar fuera de uno, dándole un fuerte impulso con la Conciencia Cristica desenvuelta.
Continúa Jesús dándonos lineamientos para vivir en santa pureza, agregando; “Porque más provechoso te es que uno de tus miembros se pierda y no que todo tu cuerpo sea arrojado en el gehena”. Es decir que es de mayor utilidad perder cada una de las extremidades inconcientes y viciosas que conforman el cuerpo irreal o “yo personal”, por ser indignas del Cristo, que dejar de tenerlo, sea por culpa o descuido del poseedor.
Ya que esto traerá irremediablemente la posibilidad o el riesgo de que suceda, que seamos arrojados con violencia de no poder vivir en completa Conciencia Cristica y en la protección de la Presencia de Dios, cayendo en ese estado de conciencia en que hay mucho alboroto, discordia y destrucción, propiciado por el cuerpo mental inferior, y por la falta de la Luz del Cristo, que proviene del “Yo Soy”. Situación que vendrá a parar en daño de dejarnos sin viveza ni actividad, apartándonos de formar el cuerpo de bienaventuranza después de la resurrección.
Vivir en pureza es mantenerse constantemente libre y exento de toda imperfección moral, tan esencial para la vida en santo servicio.
Jesús nos dice; “También, si tu mano derecha te está haciendo tropezar, córtala y échala de ti”. Para tener igualdad o semejanza con el Cristo, es necesario hacer que toda actitud negativa o vicio vaya a parar al Fuego Transmutador que mora en Él, sobre todo aquello que sirve de estorbo o impedimento para vivir en santa pureza.
Tanto así, que el Maestro Jesús nos denota terminantemente dividir o separar aquello que es causa de tropiezo en nosotros, con el instrumento cortante de nuestra poderosa voluntad y decisión.
Y para darle mayor seriedad a esto, lo connota diciendo “si tu mano derecha”, que es la que corresponde al lado opuesto a aquel en que el discípulo, siente latir su Cristo y donde moran las inclinaciones al favor y a la piedad.
Por tanto al no vivir con integridad y pureza, por no estar de acuerdo a la recta acción de la Conciencia Cristica, entonces es mejor según su consejo, cortar y echar de nuestro ser todo lo que sea anticristico. Por eso continua diciendo; “Porque más provechoso te es que uno de tus miembros se pierda y no que todo cuerpo vaya a para al gehena”.
LAS CUALIDADES A DESENVOLVER
PARA VIVIR EN SANTA PUREZA
Desenvolver la capacidad de ver en todo la propiedad de las cosas que hace amarlas y así infundirán en nosotros el deleite espiritual de vivir siempre hermosos.
• Desarrollar insistentemente la cualidad de estar claro, que es el efecto que causa la Luz de de la Conciencia Cristica iluminando todo, de modo que distingamos claramente las cosas, tanto en lo que comprendamos, pensemos, sintamos, hablemos y hagamos.
• Procurar subir de nuestro estado de conciencia actual a otro más alto, que nos permita adelantarnos en conciencia y dignidad.
• Desenvolver la capacidad de restablecerse mediante la Conciencia Cristica, que nos da nuevo ser y nos ayuda a repararnos de la inconciencia u otro daño o menoscabo.
• Desarrollar la virtud y habilidad para hacer algo, obrar con belleza y buen arte.
• Desenvolver la cualidad de no ser visto ante toda cosa menor que no sea la Luz de Dios.
• Vivir en constante observancia de los ordenamientos y requisitos del Sendero Espiritual.
NO DESFALLECER
Finalmente consideremos las palabras de Jesús para sostenernos sin desfallecer en nuestro santo propósito, cuando nos advierte diciendo; “Y ustedes serán objeto de odio de parte de toda la gente por motivo de mi nombre, más el que haya aguantado hasta el fin es el que será salvo”. Aquí Jesús pone énfasis al comienzo de la expresión de su dicho, al tiempo que con respeto nos señala, que por causa de vivir en la Conciencia Cristica, aquella que tiene la virtud para movernos y cumplir con los mandamientos del Cristo, seremos cosa intolerable y recibiremos por la pluralidad de las personas, todo tipo de antipatías y aversión, cuyo mal se nos deseará.
Pero el que tenga preferencia por seguir en el Cristo y soportar todas estas molestias y muchas veces sufrimientos y así se sostenga hasta el término o consumación de sus días en la Tierra, ese será liberado.
Y así por obra y gracia del Cristo y de los ejercicios espirituales de vivir en santo voto de pureza, más la Practica de la Presencia de Dios de continuo, que se realice en ti;
La Luz, el Amor y el Poder de tu Concepto Inmaculado y te permita Ascender a la Luz de Dios Que Nunca Falla.
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