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VIVIENDO EN SANTA RENUNCIA CRÍSTICA


Por Fernando Castro

La acción de renunciar es la dejación voluntaria del mundo y de todo lo que se posee, o del derecho a ello, para dejarse solo al divino abandono en Dios.

Esto es para que solo obre La Voluntad Divina en uno, desarrollando Los Siete Aspectos de Dios.

Es la realización efectiva de morar en el lugar secreto del Altísimo, sin más prenda que el Santo Cristo Propio, con toda la altivez de los pensamientos, sentimientos y vitalidad, depuesta en sosegada contemplación.

Es la humana composición que contiene solamente alabanzas a Dios y al igual que el salmista, ruega todo el día, diciendo; Regocija el alma de tu siervo, porque a ti, oh Yo Soy, levanto mi mismísima alma”.

La motivación del renunciante ha de ser el amor compasivo, ya que ha generado un deseo espontáneo de alcanzar la iluminación por el beneficio de todos los seres.

Su primer refugio que ha de tomar será su Poderosa Presencia “Yo Soy”, para que ella sea su protección y guía, acción que tendrá su precio en lo intimo y que silenciosamente tendrá que pagar.

Pues, si se a de conducir en renuncia, deberá comenzar por asumir que no es lo que cree ser, comenzando por olvidarse de si mismo hasta que el “yo personal” este sujeto al yugo del Cristo, a través de un reconocimiento sincero de la propia inferioridad. Esto le ayudara más adelante a quebrar el concepto de separatividad.

Tendrá que apegarse a la práctica constante de vivir en el eterno ahora, asunto donde es de mucha ayuda, vivir en completo olvido de si mismo.

Contemplara la modestia en todo lo que diga y haga, para esto tendrá que esforzarse en mantener clara su disposición de vivir en renuncia, ya que la modestia es a veces orgullo disfrazado.

Para ello es prudente que recuerde como ejercicio penitente, para su mente, que la verdadera modestia es atributo de una inteligencia elevada, que conoce la escasa importancia de todas las cosas, empezando por si mismo.

Por ejemplo, se ejercitara en desterrar de su carácter el orgullo, ya que ésta sensación genera superioridad, pues, en general el orgulloso sobreestima sus cualidades. Ya sean reales o imaginarias.

No olvide el renunciante que el orgullo se basa en una sensación cualquiera de superioridad. Se enorgullece uno de su apellido, de su fortuna, incluso de su pobreza, de su superioridad intelectual y todo esto en muchos casos es agresión.

De esta sensación del “yo personal”, hay que escapar mediante la contemplación del Cristo en nosotros, ya que el orgullo es pariente cercano de la vanidad. Jesús nos dice; “El que se ensalce será humillado, y el que se humille será ensalzado”.

Mediante la renuncia podemos llegar a la realización interna, ya que es la puerta del Sendero Espiritual, sin ella no es posible entrar a este sendero, ni mucho menos convertirnos en miembros del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo de Buena Voluntad.

Por eso el Maestro Jesús nos advierte, diciéndonos; “Si alguien viene a mí y no odia a su padre y madre y esposa e hijos y hermanos y hermanas, si, y hasta su propia alma, no puede ser mi discípulo”. Significa que si alguien va en pos de su Cristo y a su desenvolvimiento, tendrá que posponer o colocar a todos los miembros de su familia después de su Cristo, incluso tendrá que posponerse así mismo, para que la voluntad de su Santo Cristo Propio obre. Sin este requisito no se podrá ser discípulo de la Luz.

Así su renuncia voluntaria e iluminada, será sin beneficiario determinado, con perdida del dominio o posesión sobre sus pertenencias que al tiempo del gozoso abandono en Dios, solo a Él, le pertenecen.

En cuanto al “yo personal” y sus debilidades, es preciso desterrar con suma urgencia la de mayor importancia, aquella que produce dolor y ansiedad innecesaria, aquel deseo desorbitado y a veces obsesionante de riquezas, gloria y honores.

Pues, aquel que solo de Dios desea vivir a de renunciar a la ambición de todo tipo de posesiones y quedarse nada más que con su Cristo, acción que le tomara tiempo para dejar de tener afición o interés a los asuntos del mundo.

Y bien desposeído de todo apego material, se habrá de conducir, claro en todo a lo concerniente a vivir desheredado, para que así, solo more en el lugar secreto del Altísimo, y se consiga alojamiento bajo la mismísima sombra del Todopoderoso.

Tarea mayor a la que ha de abocarse en donde no ha de descansar o dar tregua.

Por eso Jesús nos dice; “Las zorras tienen cueva, y las aves del cielo tienen donde posarse, pero el hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza”. Esto es la manifestación o explicación de lo que se ignora de la renuncia, en donde nada le ha de pertenecer a quien éste sendero de Cristificacion tome, ya que ni la carga de conocerse a si mismo, que se trae a cuesta, se podrá soltar para descansar o tomar aliento.

El que renuncia a los asuntos del mundo y se pasa al de aquellos que conocen el Propósito de Dios y le sirven, tendrá que saber, que en muchos casos “la tarea mayor” no le ha de permitir siquiera acostarse durante un breve periodo de tiempo. Pues, la Luz de Dios nunca falla y jamás descansa, en tanto haya oscuridad que disipar.

Recordemos las palabras de Jesús que nos alerto al respecto; “porque el que quiera salvar su alma la perderá; pero el que pierda su alma por causa de mi es el que la salvará”. Tu renuncia será tu muerte al mundo y a la vez tu nacimiento en el cielo, donde se desplegará el sendero de servicio a la Tierra, antes tus pies.

El renunciante ha de vivir siempre fiado a su tarea de conocerse a si mismo, y para esto no hay más que una solución: encontrar un sólido punto de partida. Y solamente existe uno: el Santo Cristo Propio, Dios en uno, que ha de equilibrar el cuerpo físico, emocional y mental.

Porque solo de esa forma se podrá vivir en completa renuncia dejando que Dios, obre poco a poco, hasta que solo a Él, se pertenezca y de esta forma, decir como el Salmista; “Ciertamente diré a “Yo Soy”: Tu eres mi refugio y mi plaza fuerte, mi Dios en quien de veras confiare”.

Es decir; que con certeza toma el renunciante asilo, acogida o amparo en su Presencia “Yo Soy”, lugar adecuado para refugiarse, ancho y espacioso, dentro de cada ser humano al que afluyen todos sus anhelos y son respondidos. Lugar fortificado con pureza, belleza, ascensión resurrección, arte, invisibilidad y disciplina, que vienen a ser su protección.

En Dios estará la máxima confianza del renunciante a quien se a de encargar o poner al cuidado a si mismo y esperará por su llamado con firmeza y seguridad.

Sin la renuncia puesta en tú Santo Cristo Propio, nada puede realizarse; sin él, toda plenitud resulta imposible.

Este refugio nos ha de ayudar grandemente, ya que una de las mayores contradicciones que muchos de los que aspiran al Sendero Espiritual, puedan encontrar en su propósito de conocerse a si mismos, reside en el hecho de que el aspirante se debate entre lo que “es” y lo que “cree ser”.

Porque actualmente se pueden encontrar muchos seres humanos inadaptados. Y quien dice inadaptado dice contradicción, y quien dice contradicción dice malestar, angustia y de esta forma se ve, pues, dividido entre sus tendencias intimas y su comportamiento externo.

Lo que resulta que al aspirar a ingresar al Sendero Espiritual y observar sus exigencias y requisitos, fracasan en su intento de superarse a si mismos, y encontrar un real equilibrio. Desatando una respuesta negativa, que provoca el retiro de tan inconsistente propósito.

Por eso el que desea vivir en santa renuncia cristica, ha de pasar por todos aquellos ejercicios espirituales y requisitos, que el sabio consejo de los que conocen el Plan Divino de Perfección y le sirven, instan a tomar como:

• Discernimiento.
• Ausencia de deseos.
• Recta conducta.
• Amor.

Y juntos a estos requisitos, vivir en votos de:

• Santa humildad.
• Santa pobreza interna.
• Santo silencio.
• Santa obediencia.
• Santa caridad.
• Santo servicio.
• Santo retiro interno.

Todo esto es por que una realización perfecta exige también perfectas realizaciones y para ser un discípulo completo, se exige ser un ser humano completo y no dividido en múltiples fragmentos repletos de temores y complejos.

Ser un individuo consciente exige la armonía de la totalidad del ser humano. La armonía procede de la coherencia, y la coherencia del equilibrio.

Por eso Jesús nos dice; “El que halle su alma la perderá, y el que pierda su alma por causa de mi la hallará”. El que después de dar con su Cristo y descubrir su verdad y no desenvolverlo, ciertamente lo perderá en el sentido de que a las fauces de la ignorancia a de volver por no activarlo.

Aquel que hallando su Cristo, renuncie a él, lo perderá a causa de vivir, totalmente olvidado de si mismo en servicio a los demás y es en este olvido, en donde lo volverá a hallar.

He aquí la paradoja, la que puede resultar extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas, que creen que vasta con hablar del Cristo y fingir, que se tiene desenvuelto para obtener de éste su gracia. Pues, terminan por perderlo, por vivir en el engaño de creer que por esta causa lo llevan desenvuelto.

Así, por esta actitud inconciente se puede perder la Conciencia Cristica, que se poseía, sea por culpa o descuido de su poseedor, por no contemplar la unidad y el servicio, a eso se refiere Jesús, cuando dice; “El que halle su alma la perderá”.

Por eso Jesús dice a aquellos que en la firmeza del Cristo, desean vivir como renunciantes al mundo; “El que permanezca en unión conmigo, y yo en unión con el, este lleva mucho fruto”. Que aquel que renunciando al mundo y deponiendo su “yo personal”, se mantenga sin la acción y el efecto, de mudarse de su Cristo, este le otorgará el grado de perfección espiritual, reflejado en su Conciencia, que desasida de todo apego mundanal, se une a Él, de modo que solo se aspire a realizar la voluntad divina. Acción por la cual a de nacer el producto del desarrollo de la Conciencia Cristica, después de la fecundación de esta divina unión.

Todo renunciante velara de continuo en permanecer unido a su Cristo, ya que es el único modo de conseguir la iluminación y posteriormente la ascensión, por eso Jesús continua diciendo; “Porque separados de mi ustedes no pueden hacer nada”.

Si se recogen estas palabras son para llevarlas a cabo, pues, la renuncia es la antesala de la salvación, con ella se construye el cuerpo inmortal de renuncia, lleno de los frutos de la unión Cristica, para poder dar vida.

Por eso Jesús dice; “Yo Soy la vid, ustedes son los sarmientos”. Es decir, que el Cristo es el “Yo Soy” en nosotros, es aquella planta vivaz y trepadora, de la cual somos sus vástagos, de los que tiene que salir el fruto, jugoso; que refresque y de vida en abundancia.

En renuncia seremos como vástago de la vid, flexible y nudoso, como aquel lazo que se estrecha y cierra de modo que con dificultad se pueda soltar del Cristo por si solo, pues, seremos el vinculo perfecto en la medida que más potestad le demos sobre nosotros y que cuanto más la vida nos tire de cualquiera de nuestras debilidades para romper esta unión, más nos uniremos a Él.

El que vive en renuncia se convierte en el vaso sagrado de oro que le ha de servir a la vida, para echar el elixir que se ha de consagrar al servicio de los demás, para que todos puedan beber de el.

Cuanto más se renuncia, más de Dios se es y cuanto más de Dios se es, menos de uno se es y más de todos a la vez.

Jesús dice; “el que tiene mis mandamientos y los observa, ese es el que me ama”. El que se mantiene asido a los preceptos del Cristo y los guarda y cumple exactamente lo que se manda y ordenan, es poner el amor en practica. Ya que guardar los mandamientos es parte esencial del amor.
Vivir en el Cristo es capacitarse para una nueva vida, vida que requiere de la gracia de los Siete Aspectos de Dios, desenvueltos y vivir en obediencia.

La obediencia del renunciante es darle cumplimiento a los preceptos que manda la ley del Cristo, ya que de esta forma se puede entrar a la vida eterna observándolos continuamente y estos son:

• No matar.
• No cambiar la verdad por la mentira.
• No quitarle a otra persona lo que le pertenece por derecho de conciencia.
• No calumniar y decir chismes destructivos de alguien.
• Honrar a todo aquel que te da o enseña algo.
• Amaras tu próximo como a ti mismo.

Además de esto has de saber que los votos de humildad, obediencia, pobreza, caridad, silencio; más el voto de santo retiro y servicio, son inseparables de los mandamientos del Cristo.

Jesús dice; “Si quieres ser perfecto, ve, vende tus bienes y da a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo”. Si se quiere tener el mayor grado posible de bondad o excelencia como renunciante se ha de despojar de todo apego a las cosas que se posee, ya que de esta forma se obtendrá valores y virtudes, que junto a los Siete Aspectos de Dios, le serán otorgados para siempre, a aquel que vive en santa renuncia cristica.

Todo esto capacitara al renunciante para su nueva vida de fidelidad a la alianza con su Santo Cristo Propio.

Mientras no se realice la renuncia total no se podrá vivir de continuo en Dios, ni mucho menos dejarse en el divino abandono para que la única potestad y gloria la tenga solamente Él.

Por eso no se a de olvidar el que aspira vivir en Santa Renuncia Cristica, lo que la antigua sabiduría manifiesta en palabras los pensamiento de los que han vivido la Enseñanza, estos dichos más que palabras son los votos silenciosos que ha de tomar con la delicadeza de no apegarse a ellos y así seguir en su propósito de vivir solo de Dios.

Tendrá presente que los votos de:

• Humildad.
• Silencio.
• Pobreza.
• Obediencia.
• Caridad.
• Servicio y retiro.

Son el armazón de penitencias y disciplinas, puestos horizontalmente frente a nuestra actitud, sostenidos en pies derechos y puentes que sirven para colocarse encima de ellas y trabajar en la construcción o reparación de nuestro “yo personal”, para desenvolver los Siete Aspectos de Dios, vivir de acuerdo a los Siete Principios Universales, bajar del pedestal en que nos hemos alzados y nos ensalzamos, así como aprender a vivir en la Practica de la Presencia de Dios de continuo.

Así que en pronta actitud de escuchar estos dichos quede el que aspira a tan noble propósito de vivir en santa renuncia cristica, que:

• El renunciante aun durmiendo adora a Dios.
• La paciencia es la bolsa de viaje del renunciante.
• El pensamiento consciente es su empleado.
• La contemplación de Dios es la única graduación en la renuncia.
• Se halla libre de los tres estados de la materia; acción, equilibrio e inercia.
• El templo del renunciante es su Santo Cristo Propio.
• Su máxima oración será; “Dios de los mundos físicos y celestiales, meditemos en la Luz y Gloria de Dios dentro de nosotros para que ilumine nuestra mente”.
• Mediante la unión con todo lo existente el renunciante goza constantemente a Dios.
• La santa soledad interna será su única morada.

Dentro de sus deberes inmediatos esta:

• El abandono de todo miedo, apego, pesar, ira, odio y demás flaquezas semejantes del “yo personal”.
• Quemar todo deseo que no conduzca a la integración y a las rectas relaciones humanas.
• Mantenerse constantemente alerta, ya que esto será su máxima protección.
• Ser compasivo.
• Mantenerse constantemente en imperturbable alegría.
• Concienciar que Dios verdadero reside en cada ser vivo y ésta será su única Enseñanza.

La asana y mudra del renunciante, miembro del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo será:

• De pie y con los brazos extendidos y las manos en señal de mansedumbre y acogimiento, el rostro afable y compasivo, con el pecho expuesto dirá; “Yo Soy el Cristo unificador de toda la humanidad”.
• Llevara como sayal de renuncia unificador, el de color azul cielo, con bordes dorado.
• Su amor incondicional a todo el género humano serán sus alas desplegadas en sus espaldas, para envolver e irradiar la unidad.
• Su talismán será una estrella dorada con radiación azul cielo, sobre su cabeza, la que brillara en todo momento, simbolizando la excelencia en todo lo que diga y haga.
• El Ángel de la Unidad será su guía y protector, de quien tomara esta santa asana y mudra.
• Energizara la Llama de la Unidad en todo momento.
• En su conciencia llevará grabado a fuego que “todos somos uno”.

Estos deben ser los deberes y la actitud de quien quiera vivir en santa renuncia Cristica.

Ya que el que vive en santa renuncia Cristica ha renunciado a la ambición personal y sus objetivos fundamentales son promover su progreso espiritual, dirigiéndose a la realización de Dios, proteger y perpetuar la Enseñanza de la Nueva Era, a través de su entrega.

Todo esto solo lo logrará superando el deseo de fama, el deseo de vivir apegado al mundo a sus pompas y placeres, ya que el deseo de fama es deseo de abundancia y codicia de enaltecimiento del “yo personal”, y estos son los deseos del mundo, del cual el que quiera vivir en santa renuncia Cristica no se atará a esto.

La renunciación y práctica de los ejercicios de perfeccionamiento espiritual, serán siempre el componente integral de los que a la vida de renuncia Cristica y al servicio se han de dedicar.

La vida del que en santa renuncia cristica vive tiene un objetivo individual como universal. Al nivel individual, es una vida de desinterés por las cosas del mundo, un sacrificio supremo de renunciar a toda ambición personal, de modo que pueda dirigir su conciencia y energía completamente a vivir en La Practica de la Presencia de Dios.

El que vive en santa renuncia cristica, es un miembro del Nuevo Grupo de Servidores mundiales de Buena Voluntad, en donde la renuncia es interna al mundo, lo que significa que sigue viviendo en el mundo, como si aun fuera del mundo, pero esto ha de ser en silencio y muy privadamente, ya que su objetivo es prestar el máximo servicio a los demás.

Las órdenes sagradas que el renunciante cristico que jamás ha de olvidar, son los votos perpetuos de pobreza interna, obediencia y caridad, contrato intimo con Dios, que nunca a de dejar sin efecto.

El primer voto sagrado del renunciante cristico, es la rendición de la identidad limitada de su “yo personal”, para que su alma pueda remontarse a las profundidades del Real Ser.

Su voto de obediencia es un compromiso a continuar facilitando la Enseñanza y a darla de acuerdo al Propósito de la Jerarquía Espiritual, y esto incluye obediencia a su propia conciencia, a Dios y a sus Santos Maestros Ascendidos.

PARA LOGRAR LA SANTA RENUNCIA CRISTICA

Todo aquel que quiera lograr la santa renuncia cristica, ha de considerar vivir en:

• Pureza de pensamiento.
• Vivir en la no-calificación.
• Ser pacifico.
• Desinteresado de tener posesiones y posición social.
• Ser estable mentalmente y emocionalmente.
• Vivir en el eterno ahora.
• Ser libre.

Además de:

• Establecerse en La Practica de la Presencia de Dios de continuo.
• Observar la Rueda de la Vida y sus continuas casas de ilusión, para encontrar la salida mediante el santo refugio en el Cristo y facilitar esta salida a los demás.
• Reflejar la paz y vivir desprovisto de su “yo personal”.
• Ser humilde y llevar una vida de pureza y devoto servicio a los demás.

La santa renuncia cristica es el camino seguro a Dios, y todo aquel que lo tome, de sus requisitos se aferre y en su refugio aporte a la vida entusiasmo y alegría.

Jesús dice; “Entren por la puerta angosta; porque ancho y espacioso es el camino que conduce a la destrucción, y muchos son los que entran por el; mientras que angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la halla”. La puerta angosta es el Sendero Espiritual y sus requisitos por cumplir. Es sentir un profundo e íntimo deseo de abandonar las ventajas que procura la vida mundana: como fama y poder, y no todos aspiran a esto, quedándose a vivir en el plano de la lucha.

Mientras que llevar una vida al resguardo de la Conciencia Cristica y considerar sus ejercicios espirituales, que han de conducirnos a este estado de conciencia, es vivir depuesto y sin altanería, con la única pretensión de vivir en La Practica de la Presencia de Dios, rechazando la fama y el poder, aspirando al conocimiento de si mismo, para obtener la gloria del Cristo. Más el que tiene una vida con anchura excesiva y comodidad en cuanto a los asuntos de su “yo personal”, pierde este divino contacto con su Santo Cristo Interno.

Jesús nos da la clave para entrar al reino de los cielos y unificarse con Dios, cuando nos dice; “Nadie viene al Padre sino por mi” La renuncia que se realiza partiendo del Santo Cristo Propio, es la única que lleva a la unificación con Dios y nos permite pasar el portal, de la separación entre el mundo transitorio y fenomenal de engaños e ilusiones y el mundo de las eternas realidades, de las causas primeras.

De esta forma el que vive en santa renuncia cristica comienza a construir sus cuerpos de Luz que lo han de acompañar por siempre, tal como fuera profetizado por la mano del profeta, cuando dice; “Y ciertamente les daré un corazón nuevo, y un espíritu nuevo pondré dentro de ustedes, y ciertamente quitaré el corazón de piedra de su carne y les daré un corazón de carne”. El corazón nuevo es tu Conciencia Cristica, que has de lograr a través de la unión de tú personalidad con el Cristo Interno y el espíritu nuevo es tú Real Presencia “Yo Soy”, que se realiza mediante la unión de tú Cristo Interno y el “Yo Soy”, esto por cierto que quita del medio al “yo personal”, que es aquí “el corazón de piedra”, para que pueda realizarse la Unión con el Absoluto.

Así por todo lo anteriormente dicho en estas palabras que no hieren, sino que fortalecen a aquel que las cumpla, que no ha de olvidar que tomando los votos de santa renuncia cristica, se convierte en miembro activo del Nuevo Grupo de Servidores del Mundo, de objetivos claros y constructivos, que abogan por las Rectas Relaciones Humanas.

Y que estas palabras le sirvan para dirigirse en recta acción y sin tropiezos, tal como lo dijera Jesús, al enviar a sus discípulos a difundir la enseñanza del Amor Cristico; “Les he hablado estas cosas para que no se les haga tropezar”.

Así cúmplase finalmente el gran requisito para llegar a vivir en santa renuncia cristica, lo siguiente: SOLO HAY QUE CREER EN DIOS, VIVIR CON DIOS Y PARA DIOS.


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