VIVIENDO EN SANTO SERVICIO
Por Fernando Castro
Los ejercicios
espirituales de vivir en santa humildad, pobreza, silencio y caridad,
nos llevan a la acción y efecto de servir, en aquella prestación
Cristica, que satisface alguna necesidad social en donde el aspirante
al Sendero Espiritual viva, sea un pueblo, una gran ciudad o país,
llegando incluso éste servicio a la acción planetaria.
Todo lo que tiene que saber el que aspira a tan noble entrega,
es la de no promulgarlo mediante el ensalzamiento personal, a
fin de obtener la entrega necesaria en su propósito, dotado
de las virtudes de la Conciencia Cristica.
Este santo servicio será de carácter o condición
de anónimo, pues su auxilio nunca llevará el nombre
de quien lo realiza, haciendo valer sólo, lo que tenga
que valer en esta acción, el silencio.
Porque aquel servicio que se ha de realizar debe estar dotado
de este anonimato, por cuanto el deber del servidor es estar presto
al auxilio y no al lugar, situación o personas en la que
ha de prestar su valiosa entrega, sin más distinción
que la caridad que lo identifique.
Esto es necesariamente un requisito a tan sincera labor, porque
en cuanto a algún reconocimiento que tuviera que haber,
este solo será asunto de su propia alma, y no de su “yo
personal”, aun cuando esté afinado en actitud, mediante
la Conciencia Cristica, ya que sólo así sabrá,
el aspirante al sendero de servicio mundial, que lo que realmente
importa es su desinteresada prestación, en obediente actitud
de auxilio.
Como regla grabada a fuego sabrá que ésta acción
no consiste en la producción de bienes materiales personales
y galardones públicos por su servicio.
No muchos han comprendido esto, puesto que la jactancia del propio
valer u obrar es desordenada y presuntuosa, y solo le da realce
al “yo personal”, el que hinchado y presumido, busca
su utilidad escondido en su falso proceder, fingiendo su pobreza
y caridad.
Por eso es necesario el silencio y el anonimato, ya que mediante
estos ejercicios se realiza, El Plan Divino de Dios para la Tierra,
a través de servidores anónimos que glorifican este
Plan Divino, en común unión, con los Santos Maestros
de la Jerarquía Espiritual.
El servidor se conoce por su espontaneidad, por que manifiesta
una magnifica sinceridad, y expresa sin el menor disimulo sus
sentimientos, sus ideas y sus deseos, los que provienen de su
Conciencia Cristica desenvuelta, la que está presta a dar
asistencia de forma inmediata sin distingo de ningún tipo
y esta permanentemente alerta.
No será objeto de su interés en donde ha de servir,
sino que todo su empeño diario lo pondrá en su perfeccionamiento
espiritual y disposición inmediata al auxilio, porque no
sabe cuando la vida lo ha de llamar a prestar asistencia. Esto
es porque en ocasiones es probable que los Maestros Ascendidos,
lo conviertan en “La Punta del Propósito de Servicio
Mundial”, en el lugar en que se encuentre, cuando “ellos”
así lo decidan y necesiten en un momento de urgencia a
aquel candidato templado y dispuesto. Esto es lo único
que ha de importarle al servidor, estar siempre alerta y presto
a dar auxilio, con abnegación y sacrificio, viviendo de
continuo en La Practica de la Presencia de Dios, para ser un eficiente
auxiliador.
El servidor deberá en toda ocasión ser incluyente
con todos, como si fuera él, un embajador de Dios y de
sus Santos Maestros, en donde quiera que se encuentre.
Su servicio debe estar sujeto a la santa caridad, con todos los
reinos y no deberá excluir a ninguno, puesto que la gracia
divina en el servidor se manifiesta a través de ver a Dios
en todas las criaturas sensibles, como si sus ojos estuvieran
permanentemente bañados por la Luminosa Presencia de Dios
en él.
No olvidará mantener una mirada amorosa y alegre, para
que surja la armonía perfecta en todo lo que contacte,
ya que una mirada cargada de afecto y entusiasmo, rompe muchas
veces la herejía de la separatividad y pone al corazón
como mediador.
Si se comprende esto, se vera que no es difícil habitar
en la Presencia de Dios, como practica permanente y desarrollando
“el arte de ser feliz”.
Las manos de un servidor se caracterizan por estar siempre dispuestas,
que semeja a una estrella de cinco puntas, con rayos que parten
de un centro común, El Cristo y que se reflejan libremente
en los corazones de los demás.
Siendo la Luz de un servidor clara y de rayos incidentes, unirá
en su santo proceder a todas las razas. Será total y decididamente
incluyente, dispuesto a ir siempre adelante y arriba, deponiendo
su “yo personal” para no pedir nada para si mismo,
sino más bien dar hasta que duela y con el aguante de un
“Facilitador de los Pobres”, ensanchar el borde del
Reino de Dios.
Como requisito fundamental no llevará más distinción
que su bondadosa mirada y gallardía, así se verá
que lleva buen aire y tiene arrojo en ejecutar las acciones de
auxilio o lo que demande el servicio.
Procurará ser igual a los demás, no buscará
distingo para su persona y atenciones especiales, más bien
morará en el lugar secreto del altísimo, mediante
la continua Practica de la Presencia de Dios, a fin de que no
surjan pretensiones de su ser externo y este se mantenga abajado
en señal de rendición a Dios.
A medida que más encumbrado se sienta, más
asequible ha de estar para que esto le sirva de medida y así,
su afán no ande en pretensiones de lucimiento que tanto
le gusta al de ánimo de señor; ese que presume que
es dueño de algo y que tiene dominio y propiedad, ya que
esto no es compatible con el servicio, porque éste sendero
se transita descalzo, y las posesiones por más sutiles
que sean, desvelan.
El servidor gustará del sosiego de su celda interior y
no del jolgorio externo.
Su máxima regla, será permanecer siempre en Conciencia
Positiva y vigilante sincero de sus deberes, los que han de ser:
a) Poner a Dios de primero en todo.
b) Ir adelante y arriba sin pasado y sin temores.
c) Vivir siempre en el eterno ahora.
d) Mejorar siempre en todo.
e) Procurará ser servidor que servido.
f) Será un renunciante de la gloria
celestial para ofrecerla.
g) Vivirá en contagiante alegría.
h) Desenvolverá el perdón.
No olvidará que su servicio también abarca los plano,
vital, emocional y mental, por lo que su atenta observación
interior guardará a que esto se cumpla.
Deberá dar siempre a una misma altura, subiendo o bajando
de acuerdo a la ocasión y al necesitado.
Será en todo espontáneo y sin doblez en su modo
de proceder, esto se logra desenvolviendo la Conciencia Cristica,
ya que la espontaneidad suele ser producto de la pureza del Santo
Cristo Propio y de la confianza en si mismo.
No tendrá jamás quejas por los lugares que le toque
visitar y servir, más bien comprenderá que las distancias
las acorta el buen ánimo y que el sacrificio realizado
lo alivia el santo compromiso adquirido en la intimidad de su
Ser con Dios.
No se apartará del santo ejercicio de servir, aun cuando
en ocasiones las circunstancias así intenten apartarlo
y quieran robarle este “santo hacer”, acción
que evitará con el desenvolvimiento de la Conciencia Positiva,
ya que éste estado de conciencia procede de un sano equilibrio
físico y mental y de la despreocupación por todo
aquello que puede turbar la paz del espíritu.
Recordará que el servidor será probado allí
en donde menos lo espera y que Dios esta junto al servidor tanto
como éste así lo quiera.
Mantendrá su propensión a ver y juzgar las cosas
en su aspecto más favorable, ya que el optimismo reconforta
y estimula: es un bienhechor de la humanidad.
Deberá recordar por toda la vida que su esfuerzo es la
mitad de la prueba ganada, la otra a de dejarla en las manos de
Dios.
Un servidor por intuición natural sabe que su servicio
no ha de llevar su nombre y que mientras más conciente
se haga de la necesidad que tiene la humanidad de ser auxiliada,
más dispuesto ha de estar en darle aquello que reclama,
en total rendición, silencio y en santo anonimato. Así
dará cumplimiento en su proceder al Amor Cristico, al cual
Jesús se refirió al decir; “El que quiera
ser grande entre ustedes tiene que ser ministro de ustedes, y
el que quiera ser el primero entre ustedes tiene que ser esclavo
de ustedes”.
Porque aquel que ha desenvuelto la Conciencia Cristica, es el
que tiene que dar, tal como lo dijo Jesús; “Así
como el Hijo del hombre no vino para que se le ministrara, sino
para ministrar y para dar su alma en rescate en cambio por muchos”.
Cuando se desarrolla la Conciencia Cristica, ésta se desenvuelve
para darse por entero, ya que el amor obliga y es con el Amor
Cristico, con que se rescata a la humanidad.
POR CUANTO EL DEBER DEL SERVIDOR ES:
Facilitar al que sufre aquel conocimiento, que lo librará
del sufrimiento, ayudándole a reconocer que tiene un “Concepto
Inmaculado” y un “Plan Divino de Perfección”.
Facilitará el desarrollo de la Conciencia Positiva y el
desenvolvimiento de la Conciencia Cristica, mediante el estudio
de la “Divina Presencia Yo Soy”.
Facilitará el conocimiento de los Maestros Ascendidos,
quienes conocen el Propósito de Dios y le sirven. Ayudará
a estudiar los Siete Rayos que están asociados con los
“Siete Aspecto de Dios” para que todos vivan el la
Luz de Dios que nunca Falla.
Facilitará el conocimiento del Rayo Violeta y ayudará
a desenvolver el perdón.
Además de vivir en santa caridad facilitando el auxilio
al que tenga hambre y sed.
Acogerá en el Amor Cristico, a todo aquel extranjero, que
lejos de su hogar esté y así le haga sentir que
está en su casa, mediante una buena hospitalidad y atención
en todo lo que necesite, sea esta física, mental o emocional.
Prestará abrigo al que desnudo ande de aquella vestimenta
digna del Cristo, cubriendo su cuerpo con el afecto y la consideración.
Prestará los cuidados a todo aquel que enfermo se sienta,
insuflándole la alegría y el encanto de vivir.
Liberará a todo el que prisionero se sienta, tanto física,
emocional y mental, yendo a él, en la paz y en la armonía
de vivir en la Práctica de la Presencia de Dios.
Esto será vivir en completo desenvolvimiento de la Conciencia
Cristica, en donde nos damos cuenta de lo que somos y tenemos
autoconciencia de todas las cosas, moviéndonos por compasión
para solucionar los problemas de los demás.
Así el servidor ha de evitar vivir inconsciente al sufrimiento
de los demás y con ello desarrollará “El Amor
Compasivo”. Recordemos a Jesús cuando nos advierte
de no vivir indiferentes al dolor de los demás, al decirnos
fuertemente; “Entonces dirá, a su vez, a los de su
izquierda: váyanse de mi, ustedes que han sido maldecidos,
al fuego eterno preparados para el Diablo y sus Ángeles”.
Esto es, para los que andan ilegalmente, sin rectitud y con dobleces,
en sentido contrario a la dirección de la Conciencia Cristica
y que proceden sin nobleza, sin sabiduría, faltos de caridad,
no presto al servicio, son interesados y sin afecto.
Entonces el Amor Cristico, por repulsión rechazara las
actividades que no conducen al desenvolvimiento de la Conciencia
Cristica, por ser estas de mala índole.
Esta condición natural propia de cada persona que lo aleja
de la Conciencia Cristica, es el “fuego eterno” a
que nos condenamos y que nos impide la irradiación de buenas
vibraciones a través del espacio, además de no dejar
que nos interrelacionemos con los demás, produciendo la
nefasta separatividad que nos deja expeliendo ese fuego fatuo,
por la descomposición de nuestro pensar y sentir negativo,
Dejándonos caer en la fealdad y en sus pobrezas.
LO QUE NO DEBE OLVIDAR EL SERVIDOR
No olvidará el servidor que la Enseñanza sobre todo
es incluyente y auxiliadora, es a lo que se debe dar prioridad
siempre, además de facilitarla.
Este es el mayor servicio que se ha de otorgar y que debe estar
al alcance de todos, a:
- Borrachos.
- Delincuentes.
- Corruptos.
- Prostitutas.
- Homosexuales.
- Y a los de situación de calle.
También han de ser objeto de servicio los reinos inferiores,
como:
- Los minerales.
- Las plantas y los animales.
El desvelo del servidor no dejará nada excluido, incluso
su servicio a de extenderse al reino elemental como:
- El agua.
- El fuego.
- El aire.
- La tierra.
Su labor deberá comenzar por los seres que más cercanos
tenga, a fin de no desatender sus lasos de amor y amistad, así
de esa forma comience a dar su auxilio a:
- Sus vecinos.
- Su ciudad.
- Su país.
- Su continente y al planeta Tierra.
Por que ellos también requieren del rescate confortador
de un servidor de la Luz, ya que no se ha de olvidar que Dios,
en su infinito Amor Compasivo, nos unió en la misma conciencia
sostenedora, el Cristo.
Recordemos lo que Jesús nos dijo al respecto; “En
verdad les digo: al grado que no lo hicieron a uno de estos más
pequeños, no me lo hicieron a mí”. Que de
gusto y de buena voluntad no sirvamos al que bajo o abatido se
encuentre, siendo humilde de condición y contrapuesto al
poderoso y soberbio, entonces no estaremos sirviendo con verdadero
Amor Cristico, que es incluyente, creativo y multiplicador.
REQUISITOS QUE HA DE CUMPLIR EL SERVIDOR
Los requisitos fundamentales que han de cumplir los que aspiren
a ser servidores, serán los siguientes;
- Vivir en Santa Humildad.
- Vivir en Santa Obediencia.
Además de tomar los votos de:
Pobreza, Silencio y caridad.
PORQUE SÓLO ASÍ:
Será portador de la Enseñanza de la Nueva Era, del
Dios Libertad, Avatar Acuarius y Rey de la Edad Dorada, el Maestro
Saint Germain.
Podrá guiar su pequeña voluntad de acuerdo al Propósito
y Voluntad de Dios, que los Maestros conocen y sirven.
Y si cumple con todos estos requisitos, el Sendero Espiritual
que lleva a la salvación, antes sus pies se abrirá
y el Ángel de la Unidad le recibirá, diciéndole;
“Te saludo en el nombre del Santo Cristo Propio de toda
la humanidad y sea toda la gracia de Dios en ti, palabra multiplicadora
de su Divina Voluntad, que llama a sus hijos a la gloria de su
bien, por ser fruto excelente y por vivir en la ley del uno, para
beneficio de los demás”.
 |
| ESCUELA METAFÍSICA DE CHILE |